Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
06 de octubre de 2016

*Serían tres “sacrificados”
*Desconfianza de partidos

DICE UNA fuente cercana a la Procuraduría General de la República y al Poder Judicial de la Federación, que si el Gobierno Federal no ha actuado en contra de Javier Duarte de Ochoa es porque ni el PAN ni el PRD se han sumado a la campaña presidencial para “desterrar la corrupción”, proyecto que contemplaría llevar a prisión a un ex Gobernador o Gobernador en funciones de cada uno de los tres partidos más importantes que operan en el País, pero ninguno quiere asumir los riesgos que implica exhibir ante la sociedad la deshonestidad de alguno de sus gobernantes, sabedores de los descalabros que ello implica en materia electoral, pero sobre todo porque estarían avalando el discurso anticorrupción de Andrés Manuel López Obrador de cara al 2017 y 2018.

INICIALMENTE, NOS confirma nuestra fuente, se plantearon tres prospectos: el ex gobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés; el priista de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz y el perredista y ex jefe de Gobierno del DF, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, pero el PAN no quiso ceder si el PRI no lo hacía primero, y en ese tenor se fueron yendo los días y a la fecha ni uno ni otro instituto dio el primer paso. Los panistas temen que si aceptan el enjuiciamiento y encarcelamiento de Padrés, el PRI no responderá y usará ese caso para treparse a las próximas elecciones acusando a la militancia del “blanquiazul” de corrupta. Y lo mismo pensaron en el “Sol Azteca”, sobre todo porque Ebrard aún tiene capital político indiscutible.

PERO ALGO sucedió en las esferas políticas del altiplano que decidieron cambiar al prospecto priista y perredista; de esa manera, ya no sería Medina de Cruz el “sacrificado” por su partido sino Javier Duarte de Ochoa, pues a la clase política nacional no gustó nadita el acto de rebeldía del veracruzano al amenazar, veladamente, que si lo “empinaban” él haría lo propio con el presidente Enrique Peña Nieto, a quien aportó fuertes sumas de dinero para su campaña.

EN EL PRD ocurrió lo propio. Tras un análisis concienzudo se llegó a la conclusión de que Ebrard Casaubón no debería ser “sacrificado”, ya que en elecciones venideras será factor determinante para mantener el control de la Ciudad de México, sobre todo, tras la elección de delegados donde el “Sol Azteca” exhibió, por primera vez en muchos años, una acentuada pobreza en materia de convocatoria. Por ello, el nuevo prospecto sería Ángel Aguirre, el ex Gobernador de Guerrero que ha estado en el “ojo del huracán” desde los acontecimientos de Iguala, Guerrero, donde fueron asesinados tres estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa y otros 43 desaparecidos hasta el momento.

PERO CON todo y ello, ni el PAN ni el PRD están dispuestos a ceder “una cabeza” si no ven rodar, primero, la de un priista, y algo similar está pasando con el PRI, aunque este partido ya dio el primer paso con el retiro de los derechos partidistas a Javier Duarte, aunque en el PAN consideran que se trata tan solo de una simulación y por ello exigen que las cosas no queden allí; demandan, por lo tanto, que se proceda judicialmente contra Duarte, que se desafore y se le encierre, ya que los “azules”, como Santo Tomás, insisten que “hasta no ver no creer” y, mientras tanto, la suerte del jarocho sigue pendiendo de hilos ante la cerrazón de las dirigencias partidistas.

HAY VERSIONES de que el PRI se aplicará a fondo, y que de un momento a otro la Procuraduría General de la República remitirá al Congreso de la Unión la solicitud de juicio de procedencia contra el gobernante veracruzano para que, antes de que concluya su administración, se le retire el fuero constitucional y sea llevado ante tribunales, lo que podría ocurrir entre esta y la próxima semana, a más tardar el jueves venidero, aunque persisten las dudas en el “tricolor” en torno a si Acción Nacional secundará la medida al permitir el enjuiciamiento y encarcelamiento de Guillermo Padrés, con lo cual estaría aceptando la propuesta presidencial que busca enviar un mensaje contundente en torno al combate a la corrupción.

Y MIENTRAS ni PAN ni PRI se ponen de acuerdo, en el PRD las cosas con distintas, ya que Ángel Aguirre no les interesa mayormente tomando en cuenta que un tiempo fue priista, y que por desavenencias con su partido se fue al PRD donde jamás ayudó a los grupos más representativos del “Sol Azteca”. Llevarlo a juicio por el caso Ayotzinapa e Iguala, sería aceptar que alguna vez permitieron que la carroña del priismo estuviera en sus filas, algo que no consentirán en el futuro, aunque el discurso sea tan solo simulación.

AGUIRRE, COMO bien se recuerda, fue designado Gobernador sustituto de Guerrero entre 1996 y 1999 tras ser destituido el priista Rubén Figueroa Alcocer, y nuevamente ocupó ese mismo cargo, de manera constitucional, de 1 de abril de 2011 al 23 de octubre de 2014 cuando debió renunciar por el caso de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa y los asesinados en Iguala.

DEBIDO A esos eventos, los normalistas incendiaron varias oficinas que se encuentran al interior del Palacio de Gobierno de Guerrero, así como las instalaciones del Ayuntamiento de Chilpancingo, además de quemar un camión de la empresa Bimbo sobre el bulevar René Juárez Cisneros y tomar 23 de los 81 ayuntamientos del Estado exigiendo la renuncia del gobernador Aguirre Rivero por negligencia en materia de seguridad.

FUE HASTA el 23 de octubre de 2014 cuando anunció que solicitaría licencia al cargo tras ser presionado por el Senado de la República de que si no lo hacía, desaparecería los poderes en el Estado, lo que puso en jaque a su gobierno y el 25 de octubre el Congreso de Guerrero aprobó su solicitud de licencia. Aguirre es investigado por proteger a grupos delincuenciales, y por las condiciones que, en materia económica y de seguridad, dejó en aquel Estado. Con él, se completaría la “triada” y todos contentos. OPINA carjesus30@nullhotmail.com