Astrolabio Político 
Por Luis Ramírez Baqueiro
 14 de octubre de 2016

“Cuando todo va mal, no debe ser tan malo probar lo peor.” – Francis H. Bradley

 

Duarte pacto su salida, eso es inminente, afirman los analistas, el inmenso vació de poder dejado por su falta de probidad en el quehacer público, provocaron un caos, que la federación dejó crecer con un objetivo específico, contar sin lugar a dudas con una tabla de salvación para el proyecto 2018.

El War Room de Bucarelí siempre está operando, no deja de monitorear, hechos, acciones, declaraciones y por consiguiente, buscar, así como se crea un problema, una solución siempre favorable para los intereses del Gobierno Federal.

El intento de asalto a Veracruz es evidente, sin control político en la plaza, pues los grupos pertenecientes al Revolucionario Institucional desde el pasado proceso electoral del 5 de junio, se quedaron sin mando, sin fuerza, demostraron, que juntos o separados, el priismo sufre lo que se conoce como decantamiento del poder, resultado de una nula conexión entre el la oferta y el discurso, provocando, el campo ideal, para lo que conviene a la federación.

Presó Veracruz en los doce últimos años del manto del Fidelduartismo, el PRI encaminó sus triunfos basados en dos hechos fundamentales, las carretadas de millones de pesos para la supuesta operación electoral, y en fraguar a como diera lugar resultados favorables empleando toda clase de artilugios –incluido el fraude- para mantener el control hegemónico.

Aunado a ello, la intromisión del crimen organizado por designio de quienes mandataron la entidad, provocó que el estado se convirtiera en tierra de nadie, en un territorio propicio para las pugnas, y para generar el caos, que en parte hoy enfrentamos, lo que sumado al saqueo descomunal provocan el escenario que hoy tenemos.

Ahí fue, donde el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong encontró el resquicio para su futuro político, visualizado en una posible candidatura presidencial en por el PRI en el 2018, que mejor momento, en donde no tienes la oposición del Gobernador Constitucional, en donde todo es caos para entonces sí controlar el tercer bastión electoral del país.

Para ello, el hidalguense, conocedor del Arte de la Guerra ubicó a uno de sus generales en posición, estratégicamente, obtuvo una radiografía de la situación del estado a través de determinados delegados federales en la plaza, y desde ese escenario, trazar el asalto a la plaza.

El propio Osorio Chong sabe que todo su capital político está en juego en este próximo 2017, más cuando al interior del gabinete federal, la mayoría intentan, a como de lugar hacer sus enjuagues, buscando beneficiarse de ello, sin contemplar, que a quien perjudican es al presidente de México y por consiguiente al delfín de la sucesión.

Es quizá por ello, que en el cálculo del amo y señor de Bucareli, está llevar las cosas en Veracruz hasta el extremo, para lograr encontrar el escenario propició de operación, para reconfigurar al PRI, elevando de nueva cuenta la confianza presidencial sumamente mermada por escándalos de corrupción, pero que con la caída de Javier Duarte y sus compinches, mandará un mensaje de confianza en que el que la hace la paga, y en donde el tema del combate a la corrupción será la bandera a enarbolar.

Los casos de Padrés en el PAN, y otros miembros de otros partidos políticos en capilla, serán los elementos de esta cruzada, que propiciarán la construcción de un nuevo escenario político hacia 2018, pero como dice Pitágoras, para que exista el dos primero debe haber uno, y por ello, el reforzamiento de la política federal en Veracruz será el catalizador del repunte del PRI para el 2017.

Así que para aquellos que piensan que no habrá de tomar posesión el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, tengan en cuenta una cosa, la aplicación del piso parejo será la justa medida, aunque en el caso Veracruz hasta ahora, y tras el paso de los defenestrados gobernantes, las intentonas de incriminarle son y seguirán siendo distractores mediáticos de lo verdaderamente importante.

Porque que no se nos olviden dos detalles, ni al presidente, ni al titular de Gobernación, le convienen manifestaciones sociales de repudió al no respeto de la decisión soberana de un pueblo que ejerció su derecho al voto el pasado 5 de junio, y segundo, la caída de un gobernador antes de tomar posesión sería, el rompimiento tácito de un pacto que construido con la oposición que permitió sacar y mantener la gobernabilidad del país en los últimos 30 años, sobre todo ahora que se presencian los embates brutales de la izquierda esquizofrénica.

Lástima por aquellos legisladores federales, que se quisieron pasar de vivos, no acudiendo al llamado de su presidente, en días recientes, pues evidenciaron que aun cuando el gobernante pacto su salida, seguramente, en su capitulación, no los incluyó.

 

Al tiempo.

 

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