Política
Por Mario Mijares
04 de octubre de 2016

1.- El día de ayer al revisar mi pequeño librero, materialmente me tropecé con las Obras Escogidas, de Carlos Marx y Federico Engels, Edit. Progreso Moscú, 1997, tomos I, II. Recordé que fue un obsequio de mi padre consanguíneo. Es realmente una delicia releer el primer volumen, y estoy de acuerdo  con Vladímir Ilich Uliánov, seudónimo Lenin, respecto a estos textos, quien dijo: “Marx y Engels, describen, con claridad, brillantez y genialidad, una nueva concepción del mundo.” Quizás por mi deformación teórica, me fui directo al capítulo de “El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, en el primer párrafo dice: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, ya que no están bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias […] legadas por el pasado.” Por muchos años en la UNAM, el recurso para lograr interpretaciones teóricas y prácticas, fue el  marxismo, se puede escribir que era una especie de comodidad psicológica.

La historia reciente en México, después de su conformación política de 1917, revelaba una estructura con una forma de gobierno de -esencia unipersonal con forma republicana-. Los garantes del Poder Ejecutivo, se dedicaron a organizar a todas las clases sociales para desarrollarlas, y así guiarlas en  condiciones modernas de producción, así como la creación de una consciencia social a toda prueba. Pero según la idea marxista, “la república es una forma política, subversiva a la sociedad burguesa”. En este país por alrededor de treinta años, con gobernantes militares salidos de la Revolución, respetaron la esencia republicana. Sin embargo una vez que arribaron los llamados “gobiernos civiles”, con Miguel Alemán Valdés, prostituyeron esa forma de gobierno, para iniciar uno de carácter oligarca. Fue por medio, de las enormes facultades del presidente en turno, quien con los atributos de su poder regio, emprendieron el terrible desgaste del proyecto político, y han sido cientos de reformas, hasta envilecer la Carta Magna.

2.- El manejo ideológico posrevolucionario, es lo que llevó implícito un tipo de nacionalismo y amor a la patria, mismo que había logrado gran efectividad social, y se vio reflejada en la nacionalización de sus recursos naturales, como; el petróleo, la energía eléctrica y ferrocarriles. Ante estos actos republicanos, (después de la Segunda Guerra Mundial), se emprendió un esquema para destruir de manera pacífica los avances del país. Después con el arribo de los tecnócratas, se preparó un periodo abigarrado de clamorosas contradicciones, todas en contra de la clase obrera y campesina principalmente.

La educación que tenía su basamento en la forma republicana, empezó a ser modificada con una idea individualista y plutocrática, fue la paradoja crucial en esta época. Estimado lector, la ideología tal como la maneja la obra de Marx, como “falsa consciencia”, de igual forma se entiende -como la ilusoria de la realidad-, ya que precisamente tal realidad social ha llevado a los mexicanos a nos saber qué es lo que está pasando ni haciendo. El objetivo del desgaste es muy claro, el procedimiento, fue y es llevar a los habitantes de la nación mexicana a un ingenua realidad, distorsionada, por medio de los aparatos ideológicos, manejados por los nuevos intereses oligarcas; la distorsión de la realidad es actualmente utilizada en su esencia máxima. 

3.- Regreso al texto de Marx, donde los autores explican sobre la “fantasía ideológica”, y la fórmula marxiana que dice; “todos ellos, no lo saben, pero lo hacen”, sin duda, toda una sentencia, ya que  demuestra que la gente –no sabe lo que en realidad hace-. La pregunta es, ¿qué les interesa a los oligarcas a nivel mundial? Y Marx nos expone; “la propiedad del suelo y el capital”, cosa que en el Estado Mexicano, aún posee. De ahí la insistencia de las reformas, hasta que se llegue finalmente a la transición política, y sea la oligarquía quien escriba una nueva Carta General.

Indagando sobre el tema de la ideología, hay un pasaje escrito por Descartes, el cual revela dentro de las cartas ocultas y señala: “el verdadero objetivo de la ideología es la actitud que rige […] es continuar el camino lo más derecho posible en una sola dirección justificada.” Es hacer que la población obedezca la forma prestablecida, pero los que las dictan, son los que detentan el poder o la autoridad máxima. Ante todo esto, en México el diseño educativo de acuerdo a las reformas va directo al traste.

4.- El lector ahora debe comprender, que partir de los graves problemas a los que se enfrentan son sobre todo de desgobierno. Sin embargo, no sería recomendable volver a disparar fusiles, existe toda una experiencia de casi dos siglos, llevando a cabo este tipo de trances. Tampoco es cobardía, como se podría pensar, pero las veces que se ha salido a las calles en los últimos años, han sido derrotas sangrientas tipo; 68, 71 y recientemente, con las desgracia de los jóvenes como los de Ayotzinapa en otros más.  Huelga hablar de los medios de represión del Estado, explicados precisamente por Marx, pero la ironía de nuestra historia nos pone patas para arriba.

Los saqueos constantes de parte de los gobernantes en turno son cada vez más severos. Con todo, la respuesta de la gran población es tragicómica, debido a que se enfrenta a un engendro potente, nada menos que el poder del Estado. Parafraseando a Marx, cuando expone sobre el fetichismo dice; el fetiche oculta la red positiva de las relaciones sociales”. Pero el concepto o categoría de Freud, resulta más aleccionadora para el mexicano al expresar: “un fetiche oculta la falta de… (castración) en torno a la cual se articula la red simbólica.