Sin remitente
PorSabino Cruz V.
28 de octubre de 2016

Al puro estilo retórico del priista con olor a naftalina, así contestó el gobernador interino, Flavino Ríos Alvarado al periodista Luis Cárdenas, en entrevista radiofónica, sobre la situación que en este momento se vive y siente en Veracruz, a raíz de la salida del prófugo de la justicia mexicana y nombrado persona no honesta (Arturo Zamora, vocero de la Comisión Nacional de Justica Partidaria) por el partido que hace seis años lo encumbró: Javier Duarte de Ocho. Senilidad prematura manifiesta al declarar que ignoraba el tejemaneje que su jefe realizaba amparado en el “pinche” poder y del cual se hizo de una cuantiosa fortuna que quizás nunca lleguemos a saber con exactitud el monto real, tanto en efectivo como en propiedades.

Así como Duarte de Ocho declaró ignorar la riqueza de su secretario de seguridad pública de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, de igual manera “el chino” Ríos Alvarado, nunca vio/escuchó nada turbio en el actuar y decir del doctor en economía por la Universidad Complutense de Madrid. La ceguera y sordera del ex secretario de gobernación y de educación en esta administración, y hoy heredero del duartismo, explica porque nunca vio la magnitud de la inseguridad, asesinatos dolosos/culposos, secuestros, extorciones, retención de las participaciones federales para programas sociales, desviación de recursos, incumplimiento de obras, saqueo de los recursos del fondo técnico del Instituto de Pensiones del Estado.

O quizás como a su paisano, Zhenli Ye Gon, o al abogado fiscal, Alfonso Ortega López, al gobernador interino, le dijeron que “copelala” o cuello. De lo contrario, cualquiera que tenga más de dos centímetros de frente no se traga la idea de que quien se supone debe saber/conocer todo lo que pase en la Entidad, las dependencias de gobierno, las organizaciones civiles, políticas y/o religiosas, las movilizaciones de los grupúsculos, no se enterara de los negocios del jefe.

Las razones que declaró Duarte de Ocho en el mensaje de despedida al cargo, más la negación de que no hubo petición de la presidencia de la República, develan la bajeza de su persona. Hoy sabemos, a la luz de las nuevas declaraciones, que fue el mismo secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien le pidió que dejara el cargo, ya que la situación era insostenible, y necesitan “atender la grave crisis de seguridad y no podemos hacerlo mientras estés ahí” (Salvador García Soto, “Serpientes y escaleras”. El Universal, 26/10/2106).

Pero aceptando sin conceder que en verdad el señor gobernador interino nunca se enteró de nada, sea por propia iniciativa o porque le hayan contado, entonces cómo podemos estar tranquilos si un ciego, sordo y mudo, tiene en sus manos la vida de millones de veracruzanos, las fuentes generadoras de riquezas, sus tesoros culturales, naturales, subacuáticos, paisajísticos; por qué creerle que está combatiendo la delincuencia organizada y qué no apoyó en la fuga del cordobés más buscado por la Procuraduría General de la República.

Situación inédita y parteaguas, como bien declara Flavino. Inédita porque nunca en la historia política-partidista de Veracruz, un gobernante ha sido vinculado a proceso, es expulsado porque “desacredita la imagen” del partido, y por la “falta de probidad en el ejercicio de la función pública”; porque de aquí en adelante es poco/nada probable que los gobernados no se den cuenta, y en su caso acepten, que el gobernante robe descaradamente, o sea tan pendejo e involucre a su familia íntima, compre propiedades en el extranjero o en las zonas residenciales más lujosas del país, pensando que nadie lo descubriría.

Inédito, porque en 82 años por fin los hombres/mujeres del sistema vivirán fuera de la nómina (ubre) presupuestal, las secretarias y direcciones dejaran de ser ocupadas por las mismas “rémoras”, las hijas/hijos o parientes de los “cachorros de la revolución” no serán más el “orgullo de mi [su] nepotismo”.

Parteaguas porque con él fue enterrado el PRI y el cambio generacional, por ser el “reapendejado” [hoy (re) pendejo] que impuso Fidel Herrera Beltrán; porque con el desdicho que hace el presidente Peña Nieto al considerar en 2012 a JaviDu como ejemplo del “priismo renovado”,  más el llamado de Héctor Yunes Landa (ahora metido entre las patas de las vacas) a que se entregue, será otro motivo más para dudar, por muchas generaciones, en la credibilidad del Instituto Político que los llevó al poder.

Los miembros del revolucionario institucional siempre le han apostado a la corta memoria de los votantes. Hoy se apuntan a la lista de aspirantes al Senado de la República o las presidencias municipales ex alcaldes como Reynaldo Escobar Pérez o David Velasco Chedraui, el primero como representante legal de los 400 pueblos, y el segundo como representante de empresarios que no aportan un solo centavo en al erario por las tiendas que tienen por todo el Estado.

La suerte está echada. Veracruz es un pueblo vivo que siempre está por encima de sus circunstancias; que ha salido victorioso de invasiones, revueltas internas, asesinato de candidatos, desastres naturales, etcétera. Esta vez no será la excepción.

Comentario Breve

Bajo el lema: Aprender con el corazón, Aprender con otros y Aprender construyendo, los días 26 y 27 del mes y año que corre en la ciudad de México se realizó la Cumbre de Líderes en Acción por la Educación, Clase 2016, en el que gestores/consultores en gestión educación, expertos en neurociencia e investigadores de proceso cognitivos reflexionaron sobre cómo se propicia “aprendizaje profundo y significativo en ambientes formales e informales”, y qué tipo de prácticas educativas innovadoras fomentan un aprendizaje que permita a niños y jóvenes “su desarrollo pleno”.

Un evento que sin lugar a duda cambiará la mirada de los que asistimos, principalmente en el sentido de ver en la educación el medio para que el educando sea libre, sea feliz, creativo, colaborador en los procesos de construcción de soluciones a problemáticas sociales, hacerles más visibles, y que vean en el aprendizaje algo necesario para su vida y no una frontera que deban cruzar para obtener un certificado.