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En la más reciente aparición del ahora prófugo de la justicia Javier Duarte de Ochoa en las pantallas televisivas, cuando todavía se desempeñaba como titular del Poder Ejecutivo de Veracruz, se le observó aparentemente seguro de cuando decía, aunque no se percataba que caminaba sobre arena movediza pues a cada cuestionamiento respondía con palabras que pasaban a ser parte de un testimonio histórico. La actitud del ahora prófugo bien pudiera deberse a un cinismo alimentado por la ignorancia o a una capacidad histriónica desconocida por las que en su audacia (un ignorante es audaz por naturaleza) se presentó con Ciro Gómez Leyva, dio entrevista en El Universal y, por último, ante Carlos Loret de Mola, encuentros que revisten ya un interés documental interesante. “Todo lo que digas será utilizado en tu contra”, parecían mensajear las preguntas que le formularon a Duarte en las entrevistas de referencia.