Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
24 de octubre de 2016

 

¡Duarte!, ubicado (Reforma)… ¡Ya la vieron!, Notiver… ¡Cercan a Duarte!, Oye Veracruz

 

Poco se sabe del soplón que activó la decisión final de la PGR –previa consulta presidencial- para proceder contra un Javier Duarte, confiado hasta hace algunas semanas en que se iría impune.

Alfonso Ortega, abogado fiscalista, brazo derecho de Moisés Manzur Cysneros, fue quien finalmente decidió soltar la sopa tras la primera publicación del portal noticioso Animal Político, que el pasado 24 de mayo daba cuenta de las operaciones millonarias ilegales de las hoy legendarias “Empresas Fantasmas”.

Ortega acudiría a la PGR quien lo colocó como “testigo protegido” luego de poner en barandilla al contador de las empresas de Moisés, Javier Nava Soria, quien no tuvo más remedio que abrir los libros dejando al descubierto la tremenda desviación de dinero gubernamental que podría alcanzar los tres mil millones.

Fue así como surgió la primera lista de involucrados que por lo pronto ya llevó al penal de Santa Martha Acatitla a las hermanas Nadia Isabel y Elia Arzate Peralta, quienes a través de la empresa “Consorcio Brades” recibieron 250 millones de pesos por la supuesta compra-venta de terrenos en Lerma, Campeche con recursos proveniente de las secretarias de Salud y Educación de Veracruz.

El origen.

En 2011, el fiscalista Ortega planteó a Duarte el negocio de la compra de tierras en el ejido Lerma, donde se construiría –en complicidad con la familia Mouriño- uno de los desarrollos inmobiliarios más exclusivos de Campeche.

El testimonio de Ortega sería clave para armar el expediente que derivaría en una orden de aprehensión contra Duarte, Mansur y otras siete personas por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada.

A Ortega le dio temor que empezara a salir la pus tras lo publicado por “Animal Político”, amén de su inconformidad manifiesta ante Duarte y Mansur porque no le habían pagado lo comprometido por las repetidas asesorías inmobiliarias y de lavado de dinero.

Quería lo suyo, pero no le cumplieron.

Al fiscalista le dio miedo pero también coraje porque nada más veía pasar los millones sin que le dieran su correspondiente moche.

Es así como se destapa la cloaca de los tres mil millones presuntamente desviados por Duarte. Es así como delata al contador Javier Nava Soria, operador inmobiliario quien desde el 2011 mueve mil 500 millones en transacciones inmobiliarias en Madrid, Woodland en Texas, Miami, Nueva York, destinos diversos en Veracruz e importantes propiedades en la Ciudad de México y Edomex.

A ello se suma la denuncia de Miguel Angel Yunes Linares que se complementaría con la de Nava Soria.

Así, con elementos en la mano, la PGR procedió contra el primer círculo operativo delincuencial Moisés Manzur, empresario al igual que José Antonio Baldín Juan José Janeiro Rodríguez y Rafael Gerardo Rosas Bocardo, éste último involucrado en la compra ilegal de los terrenos ejidales.

En la lista de los prófugos de la PGR  también aparecerían Miguel Velázquez Nieva, un ladino campechano a quien Mansur le entregó 10 millones de pesos para la compra de ejidos –que más bien fue despojo- en Lerma, Campeche, mismos que se echó a la bolsa y huyó.

Una mujer Santa Bartolo Acuña, supuesta accionista de “Terra” en la supuesta adquisición de terrenos y las hermanas Nadia Isabel y Elia Arzate Peralta, arriba descritas, quienes habrían aceptado poner a su nombre las acciones de empresas con las que testaferros de Duarte compraron inmuebles.

Así, la red delincuencial de Duarte queda al descubierto por la revelación de “Animal Político”, pero ¿Quién le puso el cascabel al gato? ¿Cómo se enteró “Animal Político” del chanchullo?

Una primera filtración parte del ex secretario de Finanzas, Mauricio Audirac, quien después de haber servido al régimen Duartista fue satanizado y acusado de desvíos millonarios lo que le valió la inhabilitación por diez años a partir del 23 de noviembre del 2015.

Audirac había sido señalado de quedarse con 50 millones de pesos que supuestamente debería entregar a Juan Manuel Portal, auditor general de la Auditoría Superior de la Federación como “mordida” para que dilatara la información sobre los adeudos por 35 mil millones del gobierno de Duarte.

Audirac nunca pudo hablar con el gobernador para explicarle la “verdad” sobre el tema, por lo que al mandarlo al carajo el mismo grupo al que sirvió, destapó la cloaca.   

Hoy, al menos 69 personas están vinculadas a la red criminal armada por Javier Duarte con el consecuente quebranto a las finanzas veracruzanas que arrastran un adeudo, al corte de septiembre, por casi 200 mil millones de pesos.

Quedan asimismo una serie de frentes abiertos.

Amén del lavado de dinero y crimen organizado por desvíos para compra de bienes inmuebles, está la disposición ilegal de efectivo en el manejo sexenal de casi 600 mil millones de pesos entregados por la federación vía presupuestos anuales para salud, educación, protección civil, infraestructura y obra pública, seguridad y todos los pendientes como pensiones, presupuesto de la UV, pago a maestros y participaciones municipales ilegalmente detenidas.

Hoy Duarte tendrá que responder ante un juez.

Con él un personaje más que ha permanecido en bajo perfil, Iñaki Negrete González, otro prestanombres que creó una red de empresas de papel o LLC, para hacer negocios y adquirir casas y departamentos.

Este hombre y su socio, Alfredo Kundhart, es uno de los 34 empresarios investigados por el SAT por presuntamente ocultar dinero de dudosa procedencia y manejarlo en nombre de Duarte en la compra de 11 departamentos y casas a través de una empresa fantasma llamada Azerco LLC.

En síntesis, la PGR le investiga a Duarte por:

24 casas en Houston, un hotel en Bilbao, un departamento en Madrid, una casa en Sevilla, 24 propiedades en Houston y una casa más pagada cash por su cuñada Mónica, y otra por la propia Karime.

 

Un rancho de 100 hectáreas en la reserva natural más cara del país, en el Estado de México, con cuatro casas, helipuertos, 50 caballerizas,  picadero, un cortijo y un hospital para caballos, con un costo 150 millones.

 

Otro rancho, el paraíso terrenal, “El Faunito”, en Fortín, hoy decomisado; una casa en Tucson; casa, departamento y penthouse en Ixtapa y departamentos de lujo en Veracruz y Boca del Río… y un edificio de oficinas ejecutivas en Lomas Chapultepec.

Están asimismo bajo sospecha un número muy importante de propiedades a nombre del suegro de Duarte, Tony Macías y en el entramado de prestanombres están su esposa, Karime, su mamá, Cecilia, sus hermanos Cecil y Daniel, empresarios, diputados y funcionarios.

 

Lo último.

La PGR investiga la triangulación de 110 millones de pesos a la Inmobiliaria Cartujano, que administra –y aquí otra vez aparece el más importante delincuente financiero- Moisés Mansur Cysneiros.

Esta trágica historia está por vivir sus momentos culminantes cuando en los próximos días Duarte, en compañía de un staff de abogados, se presente ante el juez para declararse inocente.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo