La realidad veracruzana está comprobando fehacientemente la sentencia: “no pasa nada, y cuando pasa no pasa nada”, como dicen los émulos de Perogrullo. Y es que lo último que podía ocurrirle a un gobierno estatal o municipal ya está sucediendo en la entidad veracruzana: incapacidad para pagarle a sus trabajadores, tal como ocurre en varias Secretarías estatales; lo mismo sucede a múltiples ayuntamientos, como el de Coatzacoalcos, por ejemplo, cuyo alcalde acaba de anunciar que no tiene dinero para la nómina porque el gobierno del estado no depositó lo enviado por la federación. El gobierno estatal le retiene 76 millones de pesos por participaciones y el Fondo de Participaciones, por lo que tampoco hay recursos para construir infraestructura municipal.