Y mientras en los hospitales del sector salud veracruzano moría gente en proporciones alarmantes por falta de atención adecuada, la familia Duarte y compañía se esforzaba en esquilmar el presupuesto público; ocupados en adquirir propiedades con dinero mal habido, olvidaron que tenían que trabajar en beneficio de los veracruzanos y no en el suyo propio. Antaño se decía de los políticos enriquecidos “robó pero hizo obras”, sin reflexionar que con esa actitud se estaba avalando conductas indebidas en el servicio público; y en el caso de los Duarte esa frase está desfasada porque robaron desmedidamente sin dejar obra alguna. Por eso y más, es entendible la fruición ciudadana porque se aplique la ley hasta las últimas consecuencias, “caiga quien caiga”.