Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
27 de octubre de 2016

TAL VEZ, el gobernador Flavino Ríos Alvarado no debió anunciar que la Federación apoyaría al Gobierno del Estado con 11 mil millones de pesos para cerrar la actual administración e iniciar la siguiente, y acaso con el silencio se habría ahorrado muchas denuncias de acreedores –no en su contra sino en contra de la gestión que está por concluir-, pero el minatitleco es un hombre que llama a las cosas por su nombre, y no haberlo hecho le habría significado “sospechosismo”, sobre todo porque se encuentra fresco el saqueo protagonizado por Javier Duarte de Ochoa a las arcas del Estado, y aunque entre uno y otro hay muchísima distancia en cuestión de honestidad, la opinión pública barre parejo en estos casos.

PERO LA franqueza de Ríos Alvarado le ha acarreado, por lo tanto, reclamos, incluso, del futuro gobernador Miguel Ángel Yunes Linares que reprocha a la Federación haberle autorizado recursos al interino, sin darse cuenta que con su postura asume una posición egoísta puesto que el dinero que enviará el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto servirá para pagar la segunda quincena del mes de octubre, las dos de noviembre (ya que la administración yunista comienza en diciembre), pensiones a ancianos, adeudos menores a proveedores y un sinfín de reclamos. El Gobernador Electo, sin embargo, quiere todo para él, aun cuando se queden sin salario la burocracia, jubilados y otros entes. Para él, lo importante es que le dejen dinero en caja y nada más.

PERO FLAVINO Ríos le ha atajado aclarando que los 11 mil millones de pesos, de acuerdo a lo pactado con el Gobierno Federal, no serán sólo para el cierre de la administración que concluye, sino que 6 mil millones serán destinados a la que comienza en diciembre, esto es, Ríos Alvarado, en un acto de bondad y comedimiento –sabedor de que se deben pagar salarios, aguinaldos y otras prestaciones a la empleomanía y jubilados en el último mes del año, intercedió por Yunes Linares para que no comience de cero, y por ello el Secretario de Hacienda decidió dividir los recursos.

MUCHAS DEUDAS, sin duda, no podrán ser cubiertas por el Gobierno interino, porque además, éste no las engendró sino el prófugo gobernador con licencia Javier Duarte que, ahora se sabe, usó los dineros para comprarse infinidad de residencias, ranchos, amasar fuertes fortunas en bancos nacionales y extranjeros, y “asegurar su retiro”, según contaba a sus cómplices, pero ese no es problema de Ríos Alvarado, que viene sirviendo a distintas administraciones desde Rafael Hernández Ochoa, pasando por Dante Alfonso Delgado Rannauro, e incluso, Miguel Alemán Velasco, y que se sepa no trae un apéndice extensivo donde termina la columna vertebral, por el contrario, ha sido siempre un político bien visto aunque, por supuesto, no es monedita de oro y, en ese tenor, como buen humano, a unos cae bien, a otros mal y a pocos indiferente.

FUE SIN, duda, un equilibrio en las postrimerías del Gobierno de Miguel Alemán, e incluso, se le mencionó como probable candidato al Gobierno del Estado, pero el infortunio le invadió cuando perdió, por circunstancias del destino, a su hijo Flavino, un joven arquitecto que despuntaba, y que estaba a punto de contraer nupcias –lo habría hecho una semana después de fallecer en un accidente automovilístico no ocasionado por él, sino por el chofer que conducía la unidad-.

“SE ACABÓ todo para mi” dijo entristecido al reportero fundido en doliente abrazo con el estimado político aquella tarde de duelo. “La vida sigue, Flavino, y tu hijo se sentirá orgulloso de que continúes con fortaleza”, le respondió el comunicador, y aunque cuando menos lo esperaba fue designado Gobernador del Estado, Ríos Alvarado ha puesto en estos días todo su empeño, como si enviara un mensaje al más allá: al hijo que, seguramente, lo anima desde otra dimensión y lo impulsa a seguir adelante.

NO ES panegirismo sino reconocimiento. A Ríos lo conocí desde 1979, cuando se desempeñaba como Jefe de la oficina de Acción Social y Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material. Su forma de ser, distinta al estereotipo del político común, llamó la atención del reportero que iniciaba. Y es que Flavino suele responder todas las llamadas que le hacen, y alguna vez movido por la curiosidad le pregunte: -¿Por qué?, y la respuesta fue ejemplar: -porque nunca sabes si la persona que te llama está realmente en una dificultad, y acaso una intervención tuya puede ayudarlo. Por eso siempre contesto el teléfono o me reporto si es que en ese momento estoy ocupado.

PERO HAY otros rasgos que vale la pena comentar: Flavino Ríos, como pocos políticos, suele ser solidario, y es bien recordada su actitud cuando el Gobierno de Javier Duarte de Ochoa inició una feroz persecución contra el reportero. El, ahora, Gobernador, pese a la intensa vigilancia de esos días en torno al hogar periodístico, visitaba por las tardes al comunicador en su casa y no solo eso: pasaba largas tardes charlando, dormitando en ocasiones sobre un mullido asiento, pero cercano y atento, e incluso, cuando asumió la Secretaría de Gobierno fue contundente ante el dictador: fulano de tal es mi amigo.

LO QUE llama la atención es que, ahora, infinidad de ayuntamientos que en el pasado no se atrevieron a reclamar a Javier Duarte de Ochoa los adeudos -por participaciones Federales no entregadas-, o incluso, otras instancias, estén presentando denuncias contra el Gobierno saliente, cuando de sobra saben que las deudas de Estado son institucionales, y que si no les alcanza a pagar la administración saliente, bien podrían reclamar los débitos a la que viene y exigir el cumplimiento.

COMO FUERA, difícilmente el Gobernador en turno tomaría un peso del erario para beneficio personal, y no porque esté bajo la lupa tras el fallido Gobierno de Javier Duarte, sino porque no es su estilo. Se trata de un notario público reconocido, padre y esposo que predica con el ejemplo, y acaso el PRI sigue teniendo en él a un gran activo para lo que viene y se ofrezca. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com