Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
13 de octubre de 2016

*Cayó el Gobernante “tirano”
*MiYuLi amenaza encerrarlo

CUANDO SE atemperan los ánimos, solía decir don Fernando Gutiérrez Barrios, el pensamiento se vuelve lúcido, y vaya que tiene razón. Y es que ahora que Javier Duarte de Ochoa solicitó licencia al cargo de Gobernador del Estado para el que fue electo hasta el 30 de noviembre, hay políticos como el ex panista –ahora independiente-, Juan Bueno Torio que de plano no se entienden. Y es que, ahora, dice que Duarte: “debe concluir su mandato y enfrentar las denuncias que ha interpuesto la Auditoría Superior de la Federación ante la PRG; debe dar la cara a los veracruzanos y responder por los desvíos de recursos, simulación de reintegros y empresas fantasmas que han dañado el erario público”, aunque hay otros que, de plano, desconociendo la ley, exigen cárcel ya, para el adoptado cordobés, ignorando que Duarte, pese a todo, mantendrá el fuero constitucional hasta el último minuto de noviembre ya que los puestos de elección popular son irrenunciables.

YA MINUTOS después del anuncio se comenzó a especular en torno al sucesor: que si Francisco Garrido Sánchez, el actual Presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso; que si Juan Nicolás Callejas Arroyo –en un acto madrugador y alevoso-; que si el magistrado en retiro, Guillermo Iberio Ortiz Mayagoitia, uno de los juristas más prestigiados que tiene, actualmente, el País y Veracruz, concretamente, Misantla, y hasta se habló de Alberto Silva Ramos que, de plano, para evitar especulaciones, publicó en su cuenta de Twitter una foto del Gobernador saliente con el entrante –aunque solo sea por 48 días-, Flavino Ríos Alvarado, sin duda, el hombre más adecuado para terminar este conflictivo Gobierno.

Y ES que Ríos Alvarado es un personaje conciliador y conocedor de todos los grupos políticos del Estado, y aunque alguna vez tuvo que responsabilizarse de la presunta agresión a pensionados, lo hizo porque en ese tiempo era el jefe del gabinete, y quien ordenó el agravio fue el ex secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, pero el minatitleco, fiel a su formación institucional, aceptó ser el responsable porque en ausencia del Gobernador del Estado él quedaba al frente del gabinete, y Zurita no lo entendió, alzado como suele ser.

HUBO QUIENES criticaron a Ríos Alvarado por mantenerse en un Gobierno que ha agraviado a la sociedad; por no presentar en tiempo y forma su renuncia a Duarte pero, sin embargo, esa ha sido una de sus mayores virtudes: la lealtad institucional que lo diferencia de las ratas que abandonan el barco cuando sienten que éste se hunde. Sabía que permanecer en el puesto afectaría su carrera, y que si Javier Duarte no solicitaba licencia difícilmente sería bien aceptado en los círculos políticos al concluir esta gestión y, sin embargo, decidió jugarse el todo por el todo en aras de lo que llama “definición política y lealtad a las instituciones”.

VIENEN TIEMPOS difíciles, sin duda, pero con Ríos Alvarado, el gobernador Electo, Miguel Ángel Yunes Linares, podrá pactar una transición o alternancia seria, tranquila y benéfica para los veracruzanos, ya que ha sido dos veces Secretario de Gobierno y Subsecretario, dos veces Diputado Local, Presidente del Congreso y Secretario de Educación, entre muchos otros espacios dentro de la administración pública Estatal, pero, también ha fungido como Subsecretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

POR CIERTO, este año inicia el proceso para seleccionar candidatos a las 212 alcaldías del Estado y, sin duda, en Ríos Alvarado, si el cierre y entrega de la administración Estatal al PAN es tersa y ordenada como lo desea el presidente Enrique Peña Nieto, Flavino podría ser el futuro dirigente Estatal del PRI, de tal suerte que en el 2017 y 2018 esté en posibilidades de reposicionar a ese instituto de cara a los procesos que se avecinan, y que concluirán en el 2018 con la elección del nuevo Jefe de la Nación, Senadores, Diputados Federales y Locales, y un nuevo Gobernador del Estado, puesto que disputan Héctor y José Francisco Yunes, el primero aferrado a un supuesto pacto en el que se establecía que el primero que fuera Gobernador arrastraría al segundo, y como Yunes Landa perdió, dice que se retoma el pacto, algo que suena infantil para una sociedad politizada.

NO TOMA en cuenta Yunes Landa que la opinión del futuro candidato del PRI a la presidencia e, incluso, del dirigente nacional de ese instituto contará de manera sustancial, y no los caprichos de quienes creen que son dueños de la fe y la esperanza de los veracruzanos. Pepe Yunes, por lo tanto, ni suda ni se acongoja, y espera paciente los tiempos sabedor de que el candidato tendrá que ser el más posicionado a partir de encuestas serias, y no de la ambición personal que vuelve obsesión algunas aspiraciones.

COMO FUERA, Veracruz inicia una nueva etapa, y serán las instancias judiciales las que diriman la situación real de Javier Duarte de Ochoa en los días por venir, aunque de entrada, el rechazo y la maledicencia social ya lo juzgó y lo colocó como el peor Gobernador que ha tenido Veracruz, aunque, al parecer, lo peor aún viene, a juzgar por lo que ha dicho el gobernador Electo, Miguel Ángel Yunes de que tiene información privilegiada que va cimbrar el País, la cual dará a conocer en diciembre en su toma de posesión.

SEA CUAL fuere, Javier Duarte no tiene un mañana; lo investiga la Federación y tendrá que hacerlo el Estado, y los días por venir no serán nada tersos, aunque la habilidad que le precede a Ríos Alvarado es, sin duda, más que suficiente para sortear la tormenta. Dicen los que saben que el informe que tan celosamente guarda Miguel Ángel Yunes tiene que ver con la relación de ex funcionarios del Gobierno duartista con la delincuencia organizada; con el crimen de 19 periodistas y otros acosados por la administración, además de infinidad de desapariciones. Vaya que esta guerra Duarte-Yunes, Yunes-Duarte, apenas comienza. OPINA carjesus30@nullhotmail.com