Por si acaso… 
Por Carlos Jesús Rodríguez
26 de octubre de 2016

*PRI tercera fuerza política
*El pacto con Pepe Yunes

AHORA QUE el senador priista, Héctor Yunes Landa ha “destapado” su “ambición desmedida” de volver a contender en 2018 como candidato del PRI a la Gubernatura del Estado -no obstante haber perdido la elección del pasado 5 de junio que le convertiría, tácitamente, en inelegible o “inseleccionable”-, hay quienes consideran que el oriundo de Soledad de Doblado debería “cerrar la boca” y evitar seguir ofendiendo a militantes de su partido a quienes, implícitamente, ha llamado “tontos” o “manipulables” (por decir lo menos) cuando asegura que si el “tricolor” postulara “una vaca dormida”, los priistas votarían por ella sin pensarlo.

DE ESA manera, queriéndose hacer el chistoso ante Ciro Gómez Leyva, Yunes Landa dijo que el llamado “voto duro del PRI” lo constituyen priistas que sufragan por cualquier candidato que postule ese partido, y ejemplificó: “si les pones una vaca dormida votan por ella”, ratificando así que en el PRI no hay conciencia social y mucho menos responsabilidad electiva, y que los priistas sólo actúan por impulso aun cuando se trate de gente impreparada para ejercer el poder como, verbigracia, sucedió con Javier Duarte de Ochoa, aunque en el caso del Senador las cosas fueron distintas, ya que el PRI obtuvo en la pasada elección 689 mil 412 votos, mientras que por el PAN sufragaron 859 mil 278 electores, una diferencia de 169 mil 866 sufragios (insistimos: como partidos y no en alianza), lo que indica que los “tricolores” están despertando de ese largo letargo en el que vivieron “hipnotizados” muchos años.

PEOR AÚN, el Movimiento de Regeneración Nacional se llevó 809 mil 954 votos, lo que desplazó al “manipulable” Revolucionario Institucional al tercer sitio como fuerza política en el Estado, sacándole 120 mil 542 sufragios de ventaja al PRI. De esa manera, con Héctor Yunes el “tricolor” pasó a ser la tercera fuerza política del Estado.

Y AUNQUE Miguel Ángel Yunes Linares ganó la elección gracias al compromiso asumido de llevar a prisión al gobernador Javier Duarte de Ochoa cuando concluyera su mandato, lo cierto es que triunfó, y Héctor Yunes Landa difícilmente podría hacerlo en el 2018 aun cuando fuere el presidente Enrique Peña Nieto quien lleve a prisión a Duarte y no el, ahora, Gobernador Electo, y menos aún cuando sin ton ni son aprovecha cualquier circunstancia para muestrearse, lo que ha ahondado, aún más, el rechazo a una probable postulación que, a decir verdad, correspondería a José Francisco Yunes Zorrilla.

DIJO HÉCTOR a Ciro Gómez Leyva en reciente entrevista que: “en la última elección, en la mía, votaron cerca de un millón (de personas), pero de ellos, le calculamos que la mitad, 500 mil, es lo que le llaman el voto duro del PRI, que son priistas que votan por el candidato que le pongan. Si les pones una vaca dormida votan por ella”, expresó el arrebatado Senador, y cuando le preguntó el entrevistador en torno al escándalo que ha engendrado la huida del ex gobernador Javier Duarte, el “Choleño” buscó deslindarse asegurando que no todos los priistas son corruptos, aunque el daño ya estaba hecho cuando llamó a los “tricolores”: tontos, manipulables y hasta irreflexivos, ya que serían capaces de votar hasta por una vaca dormida si fuera postulada.

AHORA QUE, para ser sinceros, habría que aceptar que la frase de Yunes Landa, tampoco, es original o creación del Senador, sino un verdadero plagio, y fue pronunciada en 1997 tras el triunfo del ex rector de la Universidad Veracruzana, Rafael Hernández Villalpando a la alcaldía de Xalapa. En ese tiempo, el ex diputado Federal y Local, Uriel Flores Aguayo, molesto por no haber sido postulado para la Presidencia Municipal y ante la victoria del ex priista, señaló que el efecto Cuauhtémoc Cárdenas “hubiera hecho ganar hasta a una vaca” –en alusión a Villalpando-.

COMO FUERA, Héctor Yunes ha dicho que, previo a la selección del candidato a la Gubernatura -este año-, habría hecho un pacto con el senador José Francisco Yunes Zorrilla en el cual acordaron que quien ganara primero la elección arrastraría al segundo –como si la titularidad del Poder Ejecutivo del Estado tuviera propietarios-, y como perdió la elección de junio, el pacto se repite en iguales términos, esto es: Yunes Landa será otra vez el abanderado en el 2018, y si vuelve a perder, volvería a intentarlo en el 2024, y si para entonces fracasa de nuevo la buscaría en el 2030 cuando contaría con 72 años de edad. Mientras tanto, Pepe Yunes seguiría esperando hasta que ganara Héctor que acaso lo intentaría en el 2036 a los 78 años, y cuando Yunes Zorrilla frise los 65.

SIN DUDA, el argumento de Yunes Landa raya en lo absurdo, aunque, como fuera, sigue en campaña recorriendo el Estado, pidiendo a Javier Duarte que se entregue, denunciando lo que no fue capaz de hacer en campaña, y en ese tenor asegura que será el candidato a la gubernatura en el 2018, descartando por completo a otros aspirantes con igual o mejores perspectivas.

PEPE YUNES ha dicho que buscará la postulación del PRI, aunque ese deseo no pretende convertirlo en insano y transmutarlo en obsesión, como parece estar ocurriendo con Yunes Landa. Y es que fue, precisamente, esa obcecación lo que provocó que el oriundo de Soledad de Doblado fuera, finalmente, postulado, pues acaso ni siquiera sabe que hubo otra propuesta diferente a él y al mismo Yunes Zorrilla para la gubernatura de dos años, pero que ante la necedad y amenaza de renunciar al PRI, ese partido le dio un voto de confianza que al final perdió.

EL ASUNTO es que si los Yunes (Zorrilla y Landa) no se ponen de acuerdo, desde el Comité Ejecutivo Nacional del PRI podría optarse por una tercera opción, y demostrar así a los veracruzanos y a otros Estados que las Gubernaturas no son propiedad de nadie, sino de quien garantice el triunfo y la escasa estabilidad que aún queda al “tricolor” tras el sonado caso de corrupción protagonizado por Javier Duarte y una treintena de priistas. Así las cosas. OPINA carjesus30@nullhotmail.com