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Ciudad de México- 2016-10-0313:10:46- Aún cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) inició apenas este mes las más de 6 mil auditorías electrónicas sobre los contribuyentes en general, que programó para el segundo semestre del año, Asociaciones Religiosas (AR) ya están siendo multadas.

Recientemente le tocó a una AR de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas y Evangélicas (Confraternice), con una sanción de 8 millones de pesos; mientras, un monasterio de monjas de la Iglesia católica tuvo que pagar un monto menor.

Miembros de las Iglesias cristianas, evangélicas y católica, que son mayoría en México, enfatizaron a Excélsior tener “fundamentos bíblicos” para cumplir con sus obligaciones fiscales pese al “calvario” que les provoca, como el emitir facturas electrónicas desde enero 2016.

“Jesucristo, nuestro Señor, dice: Dad al César lo que es del César, y dar a Dios lo que es de Dios”, señaló Arturo Farela, presidente de la Confraternice.

La revisión electrónica que realizará la autoridad fiscal puede tocar a las AR; el análisis de expertos en la materia, como Rafal Lores, director de la empresa de servicios fiscales FacReview, determina que una gran parte de los ministros de culto no están preparados para llevar las operaciones fiscales digitales.

Desde 2016, las AR, inscritas en el régimen de las personas morales con fines no lucrativos, están obligadas por ley a declarar sus ingresos y gastos al SAT a través de la Contabilidad Electrónica o de la aplicación “Mis Cuentas”, que provee la misma autoridad.

Los ingresos, como los provenientes de limosnas y de otro tipo de ofrendas, están exentos de impuestos cuando son utilizados para los fines de la misma asociación.

Sin embargo, cuando son empleados con fines distintos a los de la propia AR son gravados tanto con el Impuesto Sobre la Renta (ISR) como por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), según el caso, a la misma tasa que los de cualquiera otro contribuyente.

Datos de la Secretaría de Gobernación (Segob), actualizados al 15 de julio pasado, indican que en México hay registro de 8 mil 579 asociaciones religiosas y 76 mil 621 ministros de culto.

“TERRORISMO FISCAL”

La Confraternice, organización integrada por 800 AR del país y 10 mil ministros de culto, afirma estar cumpliendo con sus obligaciones fiscales pese a los bajos recursos y la falta de infraestructura en sus Iglesias, muchas ubicadas físicamente en lugares remotos y pobres: en sierras, montañas o selvas.

Pero hay un segundo obstáculo, acusó el pastor Arturo Farela, que la burocracia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dé trato de empresas a las Iglesias y no de asociaciones sin fines de lucro, mientras funcionarios del SAT tratan de manera “despectiva, grosera y prepotente” a los ministros de culto.

“Esta postura excesiva de las autoridades hacendarias genera el terrorismo fiscal, cargas administrativas y financieras a las asociaciones religiosas, toda vez que para poder llevar a cabo el cumplimiento de las citadas obligaciones fiscales contratan servicios de terceros desembolsando cantidad de dinero que en la mayoría de las Iglesias no cuentan”, dijo en entrevista.

Ante tal panorama, la Confraternice celebra por todo el país talleres jurídicos y fiscales para ministros, en los que apoyan autoridades de la SCHP, Segob, SFP y el INM.

Arturo Farela reconoció que asociaciones en la Confraternice han recibido varias invitaciones para cumplir con sus obligaciones, “posteriormente requerimientos y sé que hubo una auditoría a una AR que por desconocimiento de la ley, no por mala fe, no por dolo, cometieron ilícitos y lamentablemente fueron sancionados con 8 millones de pesos”.

El tesorero de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, reveló que “algunas diócesis del país han tenido que enfrentar multas precisamente por falta de algún detalle importante respecto a las facturas”.

“Recuerdo una diócesis del norte que le pasó, también a un monasterio. Hay la posibilidad en las diócesis de hacer sólo una asociación religiosa o que cada parroquia y congregación pueden hacer su propia AR. Eso tiene sus pros y contras.

“Los contras, por ejemplo, en el monasterio de clausura que vive vendiendo galletas, vendiendo ornamentos o casullas, y cuyas monjas no tienen mucho dinero concretamente, recibieron el dinero de la venta de hostias y casullas más de 350 mil pesos. Los pusieron en el banco y no hubo una información de dónde procedía y también no tenían factura de todo lo que gastaba y las multaron a las pobres monjas, y no hubo modo de notificar y decir que las monjas están viejitas, que no saben nada de esa nueva ley. Se tuvo que pagar la multa”, dijo.

La Iglesia católica cuenta en cada decanato con un contador (ecónomo) que se dedica exclusivamente a llevar y asesorar a todo el clero. Celebran con ellos una reunión anual cada mes de julio, en Casa Lago de Guadalupe.

“Sinceramente ha costado someterse a toda una cuestión de facturas, que todo gasto debe ser facturado”, manifestó el también obispo de Cuernavaca.

Excélsior/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO