Por si acaso…

Por Carlos Jesús Rodríguez 

10 de octubre de 2016

*Yunes clama a Federación
*Veracruz; baño de sangre

FALTAN 52 días para que termine el fallido Gobierno de Javier Duarte de Ochoa, y Veracruz se debate en sangre de jóvenes, hombres o mujeres que acaso fueron confundidos, o que en el peor de los casos cometieron errores producto de su inexperiencia, pero que no deberían morir en condiciones tan inhumanas como el ser “levantados” –engendrando sufrimiento a sus familiares-, trasladados –sin que ninguna autoridad pueda hacer algo para impedirlo-, torturados, asesinados y, para variar, sus despojos arrojados a la intemperie sin que nadie se percate –ni autoridades ni la sociedad-, y es cuando uno se pregunta: ¿Cuál es, realmente, la función de los “retenes” colocados a las entradas y salidas de las principales ciudades? ¿Por qué las patrullas policiacas de la llamada “fuerza civil” que recorren el Estado no se enteran de nada? ¿Dónde están los elementos municipales y agentes de tránsito que extorsionan a todo el que se deja, pero que enceguecen ante una realidad que flagela a la Entidad?

Y NO se trata sólo de clamores inducidos por los recientes acontecimientos ocurridos en las últimas 24 horas, entre otros: la localización de los cuerpos de tres de los cuatro jóvenes desaparecidos en la conurbación Veracruz Boca del Río el pasado fin de semana, y encontrados en Camarón de Tejeda entre 10 bolsas conteniendo el mismo número de cadáveres; o los dos restos humanos hallados, también, el sábado, en Rinconada, municipio de Emiliano Zapata, o la cabeza de un hombre colgada de un barandal con una manta de advertencia en Tecolutla, o el cuerpo sin vida de un hombre de entre 25 y 30 años de edad cerca del puente Caracol, en la colonia López Mateos, a poca distancia del puente Coatzacoalcos 1, o el ataque armado a un bar de Gutiérrez Zamora donde perecieron tres personas y otras tres resultaron heridas.

NO, LA violencia que asola al Estado viene desde que Javier Duarte asumió el poder, pero se ha recrudecido en los últimos meses acaso desde la derrota del PRI pero, sobre todo, desde que diferentes instancias Federales han notificado que lo investigan –a él y a algunos colaboradores- por diversas irregularidades en materia de seguridad, faltantes financieros, empresas fantasmas, enriquecimiento ilícito personal y de sus familiares consanguíneos y políticos, e incumplimiento de un deber, y vaya que esto último lo está cumplimiento cabalmente al cruzarse de brazos y dejar que Veracruz se bañe en sangre, tal vez en respuesta a la malquerencia que le tienen los gobernados, algo que se ganó a pulso por sus acciones.

LAS CIFRAS no permiten mentir, porque forman parte de la información actualizada del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) que registra, tan solo, los casos denunciados –por lo que la “cifra negra” es muy superior-. El informe dice que si en el 2014 hubo 569 asesinatos dolosos en el Estado, para el 2015 la cifra aumentó a 615, y en lo que va del año 2016 ya supera las 872 muertes violentas, lo que representa un aumento de 50 por ciento en la comisión de esos ilícitos.

LA VIOLENCIA se concentra en 8 de las 10 ciudades más pobladas de Veracruz. Los datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) y de la empresa de estimaciones y análisis Data 4, ubica a Poza Rica como la ciudad donde se multiplicaron estrepitosamente los hechos violentos. En ese municipio al norte del Estado se cometían 6 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2015, mientras que en lo que va del año la tasa creció hasta 30.1, colocándose como una de las ciudades que más se ha visto trastornada por la delincuencia en menor tiempo. Y algo similar ocurre en Papantla, donde hubo un incremento significativo en el mismo periodo, al pasar de 10.33 a 31.8 homicidios por cada 100 habitantes. Boca del Río, mientras tanto, pasó de 5.73 asesinatos a 16.09 decesos por cada 100.

EL PUERTO de Veracruz, considerado entre los más tranquilos, también, registra un alza representativa al pasar de 5.64 asesinatos en 2015 a 13.48 fallecimientos violentos por cada 100 mil habitantes, mientras que Xalapa registra 11 por cada 100 mil homicidios. Los peores casos se encuentran en ciudades del centro y sur como Córdoba y Orizaba, Minatitlán y Coatzacoalcos que han subido en un 100 por ciento, lo que ha provocado que diversas instancias del sector privado hayan solicitado el apoyo del presidente Enrique Peña Nieto para enfrentar la crisis que afecta a todos, pero que se refleja con mayor precisión en el comercio ante el cúmulo de asaltos que sufren, y los secuestros de que son víctimas diversos personajes del ámbito productivo.

YA, TAMBIÉN, el gobernador Electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares ha hecho un llamado a la Federación para que se haga cargo de la seguridad pública del Estado ante la violencia, inseguridad y caos creciente que invaden a Veracruz, pero el silencio (cómplice) ha sido la respuesta, lo que ha motivado a legisladores electos del PAN y PRD a emitir “un pronunciamiento público conjunto condenando los hechos violentos de los cuales han sido víctimas jóvenes asesinados y personas secuestradas en distintas zonas del Estado”.

YUNES LINARES tomará posesión de los destinos de Veracruz dentro de 52 días, pero desde ahora ha exigido con firmeza al Gobierno Federal “la sustitución de los mandos y tomar el control de la seguridad en la Entidad por lo que resta del gobierno de Javier Duarte”, y acaso tiene razón ya que en los días que faltan cualquier cosa puede suceder. Lo curioso es que el presidente Enrique Peña Nieto mantiene total pasividad ante los acontecimientos que se suscitan en el Estado y eso indica malas señales.

EN CÍRCULOS políticos de la Ciudad de México los rumores se acrecientan, aunque parecieran ser sólo eso: “que esta semana, finalmente, Javier Duarte de Ochoa dejará el poder obligado por las circunstancias”, aunque es bien sabido que el Gobernador no lo hará de motu proprio porque teme ser detenido en cualquier momento una vez que deje el poder, algo que, también, no deja de ser un cuento pero, como fuera, Veracruz no se merece la suerte que está corriendo en estas semanas infaustas de un Gobierno al que parece ya no importale nada. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com