Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez
04 de octubre de 2016

DE UN tiempo a la fecha, Xalapa y diversas ciudades del Estado han sido escenario de accidentes viales en los que pierden la vida jóvenes de entre 15 y 25 años de edad, etapa que debería ser de estudios medios y superiores, mientras que cientos quedan lisiados de por vida . Y es que tal parece que la juventud está desbocada, y los padres demasiado “ocupados” como para prestarles atención, y en ese tenor se ha vuelto común observar unidades de mega lujo con Juniors en su interior y con la música a todo volumen, sobre todo, corridos relacionados con actividades fuera de la ley, como si buscaran ser parte de esos grupos delictivos.

SEGÚN LA Comisión Estatal para la Prevención de Accidentes, anualmente mueren en Veracruz alrededor de 800 personas en percances automovilísticos, y el 50 por ciento son provocados por el consumo de alcohol de jóvenes que en ocasiones no cumplen ni siquiera la mayoría de edad. Es tan grave el conflicto que ese tipo de fallecimientos constituye la segunda causa de muerte en el grupo de 5 a 29 años de edad en la Entidad, y aunque los alcoholímetros son una medida de base científica para reducir el problema, por alguna razón se dejaron de aplicar.

LO MAS grave de los accidentes viales y los poco más de 800 muertos que provocan al año, es que 450 corresponden a ocupantes de la unidad siniestrada, mientras que 220 son de peatones que no utilizaron puentes peatonales o, en el peor de los casos, tuvieron la desdicha de estar en el lugar equivocado ante jóvenes o sujetos irresponsables que no midieron las consecuencias de sus actos.

EL PASADO fin de semana ocurrieron dos espectaculares percances en Xalapa que a punto estuvieron de cobrar la vida de tres personas, más lo que pudo acumularse. Y es que el joven David Bouchez, hijo del recientemente desaparecido empresario restaurantero David Bouchez Gómez, se proyectó la mañana del sábado contra el muro de contención que se encuentra en el distribuidor vial Araucarias, y su auto, un BMW 395i con placas 701-WBL de la Ciudad de México, voló, tácitamente, por encima de la valla y se precipitó al vacío cayendo de una altura de ocho metros sobre la avenida Lázaro Cárdenas donde la circulación es continua. Por fortuna, no se desplomó sobre otra unidad, ya que de lo contrario el hecho habría terminado en tragedia.

EN EL interior del auto que, invariablemente, quedó totalmente destruido, fueron rescatados heridos de gravedad el propio David Bouchez Jr., de 19 años; Eruviel García Hernández, de 18 años y Emilio Díaz, de 19 años, quienes fueron trasladados a un hospital particular donde se reportan delicados. Los tres provenían de una noche de juerga, y el joven conductor, creyéndose Sergio Pérez Mendoza, mejor conocido como “Checo” Pérez –el piloto de Fórmula 1-, no pudo contener el volante debido a la velocidad con que conducía, imaginando acaso que el mundo era solo suyo.

UN DÍA después, el domingo a las 9:05 de la mañana, para ser exactos, una joven de 25 años volcó su vehículo sobre las vías del tren en el entronque de la avenida Rébsamen y Circuito Presidentes. La mujer manejaba a exceso de velocidad, y al dar vuelta en curva no pudo controlar el automóvil Seat Ibiza, color rojo, placa YKN-8865 del estado, que quedó llantas arriba. La unidad era manejada por María Fernanda Romero Pozos, y según los peritos de Tránsito y Seguridad Vial, la dama se desplazaba a velocidad inmoderada, aunque por fortuna sus heridas fueron leves.

HABLAR DE accidentes en motocicleta, en los que participan, además de Juniors, un número indeterminado de trabajadores repartidores de alimentos, medicamentos u otros productos, sería interminable. Y es que de acuerdo al Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), en solo cuatro años el número de personas que murieron en percances de motocicleta en el País se duplicó al pasar de 1 mil 218 en 2011 a 2 mil 317 en 2015. Tan solo en el último año, 473 adolescentes de tan sólo 10 a 19 años han muerto a consecuencia de una lesión por esa causa.

Y ES que a pesar de que 80 por ciento de los usuarios de motocicleta reporta el uso de casco al conducir, sólo la mitad cuenta con uno que realmente lo protege de una lesión grave o la muerte. Lo peor es que en México aún se carece de una norma que establezca cuáles son las mínimas pruebas para que un casco pueda considerarse como certificado, y se obligue a los usuarios a portarlo.

SIN DUDA, muchos de los accidentes automovilísticos que se producen en Veracruz y el País son producto de la indolencia de los padres que dotan de unidades deportivas o de súper lujo a jóvenes que aún no cumplen la mayoría de edad, y en ese sentido, tras acudir a fiestas o antros entre jueves y sábado, buscan demostrar a novias o amigos ser expertos en el manejo vehicular con las consecuencias ya descritas.

XALAPA, POR ser la capital del estado y asiento de los poderes, es común observar a hijos de políticos y empresarios no solo conduciendo a fuertes velocidades sino, incluso, agrediendo a los demás, protegidos en ocasiones por guardaespaldas que les siguen a prudente distancia, aunque nada pueden hacer si los mozalbetes se ponen necios y les arrebatan las llaves de la unidad.

LO PEOR es que muchos jóvenes, sin serlo, se sienten miembros de algún grupo fuera de la ley, y en ese tenor, tras ser confundidos por los verdaderos malandrines, son “levantados” y desaparecidos ante el temor de que pudieran reconocerlos. Sin duda, los padres deberían vigilar qué hacen sus hijos cuando salen dizque a divertirse, recortarles el uso del automóvil si es que van de juerga e, incluso, decomisarles la música relacionada con corridos que suelen poner a todo volumen cual si se tratara de verdaderos malosos. Como fuera, algo se debe hacer para contener la muerte inútil de infinidad de mozalbetes maleducados o consentidos, y evitar seguir engrosando la lista de muchachos muertos o desaparecidos. Así las cosas. OPINA carjesus30@nullhotmail.com