genesis-bravo-duarte-d-850x340Informe Rojo
Por Mussio Cárdenas
10 de octubre de 2016

* Los cárteles operan sin freno  * Génesis, Octavio y Leo, destazados  * La complicidad de Javier Duarte  * Criminalizar para justificar el levantón  * La versión del arsenal de droga  * Cuenta Pública 2015: daño por 14 mil millones  * “No sea usted traidor”, le dice El Loco Ochoa a Flavino

Fragmentados, los cuerpos de Génesis, Octavio y Leo describen la violencia brutal de los cárteles. Y la complicidad sin par de Javier Duarte, implicada su policía y dejando vía libre al narco para el tráfico, para el crimen, para sembrar terror.

Trágico el final de los tres jóvenes, hallados sus restos en bolsas de plástico, mutilados, quemado uno con ácido para ser “cocinado”, otro de ellos degollado, en un camino entre Camarón de Tejeda y Soledad de Doblado, a unos 30 kilómetros el puerto de Veracruz.

Brutal, el castigo tiene el sello de la demencia. Con saña inaudita los destazaron, a golpe de arma con filo, quizá un machete, embutidos en las bolsas grises que llamaron la atención de un campesino que pudo imaginar y acertar lo que contenían, la tarde del viernes 7.

Sobre un paraje se podían ver las bolsas, y peor percibir el olor fétido, nauseabundo, que despedían los bultos, en el tramo que va de Mata de Agua a Miralejos, sí, cerca de donde en enero de 2015 fueron arrojados los restos humanos de varias víctimas que provocó una intensa movilización, la llegada de elementos de Servicios Periciales, del Forense, de agentes ministeriales, que se llevaron todo y amedrentaron a los lugareños.

Uno de ellos, una de las víctimas, era Moisés Sánchez Cerezo, el periodista, director de La Unión de Medellín, levantado el día 2, torturado y también mutilado, y quemado para complicar su identificación.

Aquella es zona de muerte. Es la ruta de las fosas clandestinas, las que ya fueron detectadas y las que aún falta explorar, las que pudo conocer el Colectivo Solecito de Veracruz en apenas una hectárea, faltando un mundo de tierra donde hurgar, arrojando sólo en 17 espacios, 54 cuerpos. Y lo que está por venir.

Entre Mata de Agua y Miralejos se hallaron los cuerpos de los jóvenes levantados. Supuestamente son cinco, entre los cuales había dos mujeres. Una sería Génesis Deyanira Urrutia Ramírez, la joven que culminaba sus estudios de periodismo en la facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad Veracruzana.

Trascendió el sábado 8 que uno de los cuerpos presentaba un tatuaje. Fue así como se llegó a la identidad de Octavio García Baruch, el joven de Acayucan del que peor se habló desde el día de la desaparición, imputándole presuntos antecedentes penales que ahora su familia refuta y sostiene que carecen de verdad.

Poco después del mediodía del domingo 9, se confirmó la versión. Génesis Deyanira Urrutia Ramírez, Octavio García Baruch y Leobardo Arano fueron reconocidos por sus familiares, horrorizados y consternados por el terrible final.

Sacude el sangriento desenlace a Veracruz, a la Universidad Veracruzana en voz de su rectora, Sara Ladrón de Guevara, a los colectivos que luchan por hallar a sus familiares, a la clase política, al gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares.

Hay proclamas de repudio. Hay exigencia de justicia. Se insta a la movilización, a tomar las calles en Xalapa, a condenar la violencia que cercena la vida de los jóvenes, a enfrentar la criminalización de las víctimas para matizar el responsabilidad de Javier Duarte y su séquito delincuencial.

Saldo funesto del gobierno duartista, cuya complicidad con el crimen organizado va más allá de la omisión. Obligado a garantizar la seguridad, terminó el títere fidelista en el lado oscuro del poder.

Con los malosos, Javier Duarte pasó de la tolerancia a la actuación servil, su policía enredada con las bandas del narcotráfico, con el secuestro y la extorsión.

Se remonta la memoria a los hechos de Tierra Blanca, cuando cinco jóvenes —una jovencita aún adolescente y cuatro varones— que transitaban del puerto de Veracruz a Playa Vicente, su lugar de origen, el 11 de enero pasado fueron interceptados por la policía estatal.

Sin más argumento que la arbitrariedad, los levantaron, los desaparecieron y los entregaron al crimen organizado, presuntamente a una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Y los policías lo confesaron.

Se halló sólo un fragmento minúsculo de los restos. De otro de los jóvenes únicamente una camisa con manchas de sangre. De los otros tres, nada.

También ahí hubo saña bestial. Y fue el acabose del régimen criminal. El levantón y muerte de los cinco jóvenes, suscitó un escándalo descomunal, señalado Javier Duarte de mantener un estado violento, a merced del narcotráfico, rebasado en todos los órdenes, al servicio de los malos, operando con los que transgreden la ley.

A los cárteles les provocó una reacción adversa. En la mira del gobierno federal y de la opinión pública mundial, Veracruz se calentó de tal forma que la embestida policíaca y militar destroncó a las bandas del narco: fueron destruidos laboratorios, sistemas de comunicación, rutas y puntos de venta. En cuestión de días, el negocio de la droga se desplomó.

Aquello fue un error del narco, expresó el alcalde de Playa Vicente, Abdón Márquez, no sólo por las implicaciones que tendría cortar la vida de cinco jóvenes sino porque saldría a relucir la conexión policía-narco.

Y así fue. Marcos Conde, delegado de Seguridad Pública, fue el hilo conductor hacia el gobierno de Javier Duarte. Marcos Conde, hoy en prisión, sujeto a juicio, era el consentido del entonces titular de la SSP, Arturo Bermúdez Zurita, amigo y principal consejero del gobernador. “Es un buen policía”, decía el falso general.

Y el mega policía Conde no sólo resultó operador de levantones en Tierra Blanca. Antes anduvo en Cardel y Úrsulo Galván y ahí desaparecieron elementos de Seguridad Pública y jóvenes a los que a medio partido de futbol se los llevaron para no volverlos jamás.

Cunde la indignación. Se convoca a una marcha para exigir justicia por el crimen de Génesis y los otros muchachos y la respuesta del duartismo es la infamia atestada de torpeza, de mala leche, de hígados agrios.

Con su máscara de Observatorio Ciudadano, la mano duartista difundió un chulecorreo en que tácitamente le endilga la responsabilidad de la muerte de los tres jóvenes a la Universidad Veracruzana y a las universidades privadas.

Un fragmento del comunicado, con notorios errores de redacción, dice:

“La Delincuencia Organizada y los Universitarios. ¿Que está pasando?

“¿¿Que está pasando?? Lo ocurrido con los 3 jóvenes que aparecieron terriblamente ejecutados y descuartizados al más puro estilo de un ajuste de cuentas por parte del crimen organizado, son el claro mensaje de que estas bandas de mafiantes están incrustadas y han penetrado las universidades tanto públicas como privadas para ofrecer a los jóvenes dinero fácil y rápido a costa de vender y distribuir sustancias prohibídas entre nuestros jóvenes universitarios.

“Urge!!! Urge!!! que las autoridades universitarias tanto públicas como privadas tomen cartas en el asunto, las drogas han penetrado en sus campus y planteles educativos, la delincuencia organizada utiliza cada día a más y más jóvenes para engancharlos a los vicios que venden, muchos de ellos se dejan seducir por recibir dinero fácil, rápido y mal habido, producto de introducir y distribuir entre sus compañeros este tipo de enervantes sin que ninguna autoridad universitaria se de cuenta, o se quiera dar cuenta.

“La voz de alerta la dio en días pasado el padre de la joven Génesis, quien lamentablemente apareció ejecutada ayer sábado, “mi hija estuvo en el lugar y en el momento no indicado lamentablemente por la amistad reciente que tenía con uno de los muchachos”, estas fueron las palabras del padre de la joven Génesis, quien según su versión la amistad de su hija (Uno de los muchachos) tenía vínculos o amistades peligrosas, y lamentablemente se corroboró que agarraron parejo, se llevaron a los 3 y pagaron justos por pecadores.

“¿¿Que sigue?? Con una marcha no se solucionará el problema como lo intenta hacer la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, no señora rectora, está usted en todo su derecho de convocarla y exigir justicia, todos exigimos justicia y que se de con los responsables, pero usted lo que cebe de hacer es ponerse a trabajar desde hoy mismo para investigar el grave tema de la venta de drogas, estupefacientes y demás sustancias prohibidas en los diferentes campus de la Universidad Veracruzana, así como resguardar y reforzar la seguridad interna de sus instalaciones para evitar que los integrantes de la Delincuencia Organizada sigan permeando entre sus universitarios y utilizándolos para introducir las porquería nocivas que venden.

“El ejemplo es claro, lo reiteremos tanto en instituciones Públicas como la U.V, como en las Privadas como el Cristobal Colón, en donde en días pasados se dejó una cartulina presuntamente por parte del Crímen Organizado amenazando a otro estudiante por no estar respondiendo ni haber pagado lo prometido a quien escribió el mensaje, incluso nombrando a uno de los muchachos ejecutados junto con Génesis, lo cual es muy muy grave y demuestra que este problema está enquistado entre los universitarios y es cada día más grave, tanto en las instituciones públicas como en las privadas.

“Esperemos por el bienestar y la seguridad de los jóvenes veracruzanos que se tomen cartas en el asunto de manera inmediata para no volver a ver un terrible caso como el ocurrido con estos 3 jóvenes que murieron y fueron ejecutados de una forma terrible.

“Autoridades Universitarias Públicas y Privadas: Déjense de marchas y pónganse desde hoy realmente a combatir lo que sucede y está sucediendo en sus instalaciones universitarias con el tema del tráfico y distribución de enervantes entre la población estudiantil”.

Y aún falta que se revelen datos sobre Génesis Deyanira Urrutia, de quien la Fiscalía General filtró que tras una inspección y peritaje en su casa de Veracruz, había hallado droga en cantidad superior a los que se hubiera usado para recreación. O sea, criminalizar para justificar el levantón.

Todos sucios para limpiar a Javier Duarte.

Transita el gobernador por el pantano y salpica. Fuera de control, el crimen organizado levanta de nuevo a jóvenes veracruzanos, los desaparece, los tortura, les arranca la vida, sin riesgo de ser llevado ante la ley.

Para eso está Javier Duarte, su aliado.

Archivo muerto

Naufraga Javier Duarte en lo político y en lo social, fulminado en lo financiero. Admite su gobierno que la deuda pública es descomunal, 63 mil millones de pesos —los que saben reiteran que es de 170 mil millones y que terminará peor—, y la uña del duartismo es ya imposible de ocultar. Revela el Órgano de Fiscalización Superior que la Cuenta Pública 2015 es de antología, la confirmación de que el saqueo es demencial. Se filtra primero que el daño patrimonial es por 9 mil millones de pesos. Corrige el presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso de Veracruz, Francisco Garrido Vázquez, que son 14 mil millones. Hay irregularidades a granel. Se lleva las palmas la Secretaría de Finanzas y Planeación con mil 62 millones; le sigue Sedesol estatal con 431 millones; Sedarpa, 266 millones; SIOP, 40 millones; la Secretaría de Educación, con 7 millones 232 mil pesos. La joya de la corona es Pensiones del Estado, donde el presunto daño es de 2 mil 993 millones; el Instituto Veracruzano del Deporte con 2 millones; UPAV, 267 mil pesos; CAEV, 279 millones; Servicios de Salud, 12 millones. Hay por lo menos cuatro fideicomisos, pero el más pesado es el de Fomento Agropecuario (FIVERFAP) con casi 718 millones. Son esos 14 mil millones de pesos casi el 15 por ciento del presupuesto total para 2015, y se ve que dependencias donde el saqueo es brutal, apenas si les detectó el ORFIS unos cuantos pesos a justificar. Veracruz es el peor estado del país en manejo financiero, sin solvencia moral, desviando recursos de origen federal. Y la Cuenta Pública 2015 es la peor en la historia de Veracruz. ¿Alguien dijo que Javier Duarte demostraría lo que sabe de finanzas, salvando a Veracruz del caos? Sí, fue Héctor Yunes… “Señor secretario de Gobierno Flavino Ríos, le digo una cosa, no sea usted un traidor”. Y La Huaca, en el puerto de Veracruz, se cimbró. A bocajarro soltaba el insulto Rafael Ochoa Martínez, alias “El Loco”, que sirviera a Fidel Herrera y que el entonces gobernador le pagara sus servicios aprontando su salida de la cárcel tras haber asesinado a un adulto mayor. Irrumpió el jueves 6 en evento encabezado por el alcalde Gerardo Poo y armó el show. “No sea usted un traidor”, le dijo a Flavino Ríos. Y el secretario de gobierno habrá sabido entones cuánto repudió acumuló desde que pasó a ser la mano que mece la cuna de Javier Duarte, el golpeador de los pensionados, el embustero de palacio, el maniobrero que enmascara desde la Dirección de Catastro la red de prestanombres del gobernador, que filtra documentación oficial, que se burla de la PGR…

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Foto: FC, E-Veracruz y FM Noticias