Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
28 de octubre de 2016

Blue Jasmine es una película de Woody Allen que relata la vida de una mujer, Jasmine French, quien fuera esposa de un multimillonario que se suicida después de ser descubierto el gran desfalco que realizó a miles de inversionistas. Al perderlo todo Jasmine tiene que ir a vivir con su hermana adoptiva, una mujer sencilla que no tiene más aspiraciones que pasarla bien. Jasmine trata de adaptarse a esa vida sin lujos y esplendor, ella sostiene que no estaba al tanto de las estafas de su marido, gozaba de esa vida de lujos, pero no lo cuestionaba sobre la fuente de sus ingresos. Jasmine no se siente culpable, no siente que haya hecho nada mal o delictivo, ella dice que también fue engañada por su marido delincuente.

Karime Macías de Duarte constantemente aparecía en las fotos con niños, mujeres indígenas y ancianos. Tenía un equipo de prensa para ella sola que le hacía trabajos de falsa promoción. Decimos falsa porque Karime nunca se acordó de los niños, las mujeres indígenas o de los adultos mayores. De hecho nos comentan los usuarios de la Quinta de las Rosas que Karime Macías nunca pisó ese lugar, nunca estuvo en ningún evento, nunca se interesó en los adultos mayores de la Quinta de las Rosas.

Apenas la semana pasada, después de terminar el taller “Libertad bajo Palabra”, una de mis talleristas, usuaria de la Quinta de las Rosas se dio cuenta que todavía estaba en la sala la fotografía de Karime Macías, siendo que ella y su esposo ya habían huido de Veracruz tratando de evadir la justicia. Sin que pudiera detenerla me pidió permiso y fue a retirar el retrato de Karime que nos acompañó durante más de 5 años en el taller. No dejó buenos recuerdos Karime en la Quinta, no dejó un solo buen recuerdo.

Karime, como el personaje de la película de Woody Allen, no puede decir que no tenía conocimiento de las fechorías que cometía su esposo; no podía decir que no conocía de dónde salía tanto dinero para casas, ranchos, viajes y joyas. Ella sabía muy bien de dónde provenía esa riqueza; ella sabía que su marido le estaba robando a los veracruzanos, incluyendo a los niños, mujeres indígenas y ancianos con los que a veces se tomaba fotos.

En los últimos días salió a la luz que era precisamente Karime Macías quien se encargaba de buena parte de la operación en el lavado de dinero. Ella se encargaba de pasar las propiedades a los prestanombres, se encargaba de borrar las huellas del desfalco.

Ahora tiene que vivir a salto de mata, y si la justicia impera en este país, ella también tendrá que ir a la cárcel. La voracidad de esta pareja sexenal fue pantagruélica. ¿En verdad pensaron que podían robarse la tercera parte del presupuesto de todo un estado (3.5 pesos de cada 10) y salir tan campantes, tan como si nada?

Por eso le urgía a Javier Duarte poner como candidato a Alberto Silva, para dejar a alguien que le cuidara las espaldas. Estuvo a punto de lograrlo, pero fue gracias a las muchas denuncias de Miguel Ángel Yunes y a los artículos de unos cuantos periodistas, que estuvieron documentando esos desfalcos, que se logró llamar la atención de la opinión pública hacia este par de ladrones que superan las hazañas de Bonnie y Clyde.

¿Vivirá Karime en la negación? ¿Acusando a Duarte de haberla metido en todo este embrollo? ¿Seguirá reprochándole que involucró a su familia en sus desfalcos, a sus hermanas, primas, madre y padre? Si es así, entonces ya vive lejos de la realidad y más vale que aterrice y se dé cuenta de dónde está parada; en el centro de la ignominia.

aortiz52@nullhotmail.com