ochoareza

Si bien el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, pide que la PGR aplique la ley al ex gobernador veracruzano Javier Duarte de Ochoa, este sigue siendo priista pues no lo han expulsado solo le suspendió sus derechos partidistas. De cualquier modo es sintomático que varios ex gobernadores están en la picota legal acusados por corrupción, precisamente porque sus sucesores no pertenecen al mismo partido y señalan a sus predecesores: Guillermo Padrés, de Sonora, entregó el poder a una priista; Roberto Borge, de Quintana Roo a un político postulado por la alianza PAN-PRD; Rodrigo Medina, de Nuevo León, a un gobernador Independiente: Andrés Granier, de Tabasco, actualmente preso, a un gobernador perredista; y Javier Duarte entregó el estado, por perder la elección el 5 de junio, al candidato de la alianza PAN-PRD y César Duarte, de Chihuahua, entregó el poder a un gobernador panista. Todos los ex están señalados por corrupción; la coincidencia obliga a preguntar si esta es una de las bondades de la alternancia cuando media la corrupción de un mal gobierno.