Cada vez que desde el gobierno del estado intentan sugerir que los índices delictivos en la entidad van a la baja la terca realidad se empecina en demostrar lo contrario. Hace apenas dos días que se dijo que Guanajuato era una entidad más insegura que Veracruz, solo que allá no se difunden los hechos de violencia como acá; el magro intento por ocultar el grado superlativo de inseguridad que se vive en Veracruz es rechazado por una realidad que todos los días arroja terroríficas manifestaciones: una bolsa con dos cuerpos humanos en Rinconada; nueve bolsas con cadáveres en Camarón; una cabeza humana en Tecolutla; tres parroquianos mueren en balacera de bar en Gutiérrez Zamora; el robo de 500 mil pesos a mujer saliendo de un banco, son muestras inconfundibles de una sociedad en crisis que un gobierno ya a punto de irse no pudo ni puede resolver.