Astrolabio Político
Por Luis Ramírez Baqueiro
12 de octubre de 2016 

 

“Admira a quien lo intenta, aunque fracase.” – Séneca

 

¡Vaya con Veracruz, vaya con sus políticos!

No existe día del año que no pretendan dar la nota, y con ello, a traer todos los reflectores, cosa que logran con facilidad, pues en los últimos 6 años, la entidad no deja de dar de qué hablar.

Con la híper cantada solicitud de licencia del gobernador Javier Duarte, se espera concluya una era para el olvido, aun cuando, la maldita crisis se quedará entre nosotros por los próximos 50 años, en los que nuestros hijos y nietos habrán de lidiar.

Ahora bien, la salida de Duarte de Ochoa manda un mensaje muy claro de que el presidente de México, Enrique Peña Nieto no tiene un solo ápice más para tolerar actos de corrupción, mandando de nueva cuenta que no le tiemble la mano para ejecutar acción contra quienes impiden que la justicia se cumpla, pero más, para quienes atentan contra el proyecto de la Republica en el representada.

Pero muy a pesar de todas esas señales empleadas dentro del lenguaje no cifrado de la política mexicana, que se deben pescar al bote pronto, la aún incipiente generación de políticos y legisladores veracruzanos, no terminan de entender.

Y es que cuando todo se tenía programado para llevar al pleno de la Diputación Permanente la solicitud de licencia y el análisis de quien pudiera suceder en el encargo al gobernador dentro de lo establecido por el articulo 47 y 48 de la Constitución Local, parece que algunos prefirieron presionar y hacerla cardiaca.

De ese modo, el diputado Francisco Garrido Sánchez junto a otros legisladores, simplemente tomaron el Salón Carranza en donde sesiona de manera regular la Comisión Permanente, reventando con ello la sesión extraordinaria para discutir el presupuesto de la próxima Legislatura para el 2017, convocada para las 17:00 horas de este miércoles, así como, cerró la posibilidad para que no se desenvolviera la reunión de trabajo de la Comisión de Vigilancia para iniciar el análisis de la cuenta pública 2015, que está programada para este mismo miércoles a las seis de la tarde.

La rebelión de los ahogados la encabezarían los mismos legisladores Garrido Sánchez, Francisco Garduza Mazariegos, Octavio Pérez Garay, Marco Antonio del Ángel Arroyo y José Ramón Gutiérrez de Velasco Hoyos, posterior a ello, habrían de sumarse los diputados de oposición.

Demostrando con este acto, que la salida de Javier Duarte de la titularidad del Ejecutivo, no sòlo se da para atender los señalamientos en su contra, sino que deja como saldo un gran vacío político, mismo que el ya no llenaba, pero que si ocupaban las instituciones plenamente establecidas.

Al no tener más un líder que les dictase la línea, los jaloneos al interior del Poder Legislativo exhiben lo que era lógico, quienes intentan salvarse del tsunami, comienzan a dar patadas de ahogado, aludiendo violencia al proceso legislativo.

Pero donde estuvieron esos legisladores a lo largo de los tres años que en que la Legislatura sesionaba, nada más para que no se les olvide a muchos de ellos, según ha señalado el Diario Reforma en una nota de los reporteros Gonzalo Soto y Azucena Vásquez, “el legado económico más nocivo que deja Duarte es la deuda estatal, que en su mandato creció 111 por ciento.”

Quizá los hoy rebeldes legisladores no recuerden pero “cuando asumió el poder a finales de 2010, el Gobernador con licencia se encontró con una deuda total del estado de 21 mil 499 millones de pesos y hasta el cierre del primer semestre de este año el monto ya ascendía a 45 mil 446 millones de pesos, de acuerdo con registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).”

Pero por si tampoco tienen intenciones de recordar las cosas, solo les comentamos que “Duarte llevó a Veracruz a ser la tercera entidad más endeudada del País, por detrás de la Ciudad de México y Nuevo León, que tienen una mayor capacidad de pago.”

Así con tan solo un esbozo muy breve, podríamos recordarles a los legisladores, que fueron ellos, en su mayoría -con excepción de la oposición actual en la Sexagésima Legislatura- quienes, como buenas cobras en la India, se balanceaban al ritmo de la flauta del encantador de serpientes, para a todo decirle ¡Sí Señor Gobernador!

Mientras tanto la asunción de Flavino Ríos a la gubernatura de Veracruz, habrá de esperar, al menos, hasta el cierre de esta columna, el tema, se mantenía empantanado.

¡Vaya con Veracruz, vaya con sus políticos!

 

Al tiempo.

 

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