DESPERTAR A TIEMPO
Por Romeo González 
01 de octubre de 2016

En el plano administrativo, ANUS (Acuerdo Nacional para la Universalización de la Salud) sin duda significa transformaciones de múltiples benéficos aunque no todos los que se dicen. El más importante es el acceso de todos y de cada uno de los mexicanos a la misma calidad de servicios sin importar la institución de origen.

 

De manera autocrítica, el documento señala que la segmentación del sector salud en subsistemas  y su integración en forma vertical limitan un acceso efectivo de la población a los servicios y se impide una mayor eficiencia en el ejercicio del gasto del sector y el pleno aprovechamiento de su capacidad instalada en los diversos niveles de atención, lo cual es completamente cierto. Por ejemplo, hay equipo que se necesita y no existe en un hospital mientras en otro se utiliza al 50%.

 

Una segmentación que es causa de inequidad ya que a no todos se les brinda la misma calidad de los servicios médicos, en cuanto a cobertura, calidad y portabilidad. Esto se vuelve más dramático por regiones del país. De igual manera se admite que faltan especialistas para atender la demanda de servicios y que el Seguro Popular requiere de evaluación integral y fiscalización eficaz. Llama la atención la referencia a los datos demográficos y epidemiológicos que desde hace rato advierten que la demanda de servicios es y será cada vez mayor (y le faltó decir y más costosa)  y, sin duda, pondrá en riesgo la sustentabilidad financiera de las instituciones públicas.

 

Al respecto, es oportuno recordar que desde 2010 se hizo oficial este pronóstico que ya es una realidad y eso sin considerar la demanda acumulada de estos seis años (2016). El sector salud está ante una crisis financiera que es real ocasionada por el incremento exponencial de los  costos que conlleva la atención de los pacientes con sobrepeso, la obesidad y de enfermedades graves que le están asociadas como la diabetes mellitus tipo 2 o el cáncer de mama y de colon, entre muchas otras.

Estimaciones financieras globales indican que en México la obesidad genera un gasto al sector de salud por las enfermedades que implica de más de 42 mil millones de pesos y otros 27 mil millones por gastos indirectos debido a incapacidades como consecuencia de las complicaciones. En conclusión, en siete años más,  (2017)el gasto por obesidad ascenderá a 140 mil millones de pesos, que equivale a todo el presupuesto de las Secretarias de Salud federal y estatales” J.A. Villalobos, Secretario de Salud. Foro Regional de Salud Alimentaria, 24/III/10 (http://despertaratiempo.blogspot.mx/2013/04/netas-sobre-la-salud-en-el-dia-mundial.html). Recientemente la UNAM divulgó un informe semejante.

La inminencia de tal colapso lleva a dudar sobre los alcances del citado Acuerdo Presidencial y del alcance real que puedan llegar a tener las medidas como articular interrelacionar, optimizar, homogenizar, crear los mismos estándares de calidad, sumar capacidades en forma horizontal y organizada, contar con protocolos  afín de que la población reciba acceso a los servicios independientemente de su edad, lugar de residencia condición social o laboral y sin restricciones financieras  o de oportunidad  a fin de avanzar gradualmente en la universalización en la prestación de los servicios de salud. Nobles metas pero con evidente insuficiencia presupuestal.

El Acuerdo promueve un modelo de atención homogéneo con una operación integrada  y coordinada entre la SSA,  las instituciones de seguridad social y los prestadores de servicios de salud de las entidades federativas. Dice que se trata de Impulsar la operación, uso y actualización continua del Padrón General de Salud; contar con guías de práctica clínica, protocolos de atención, grupos relacionados de diagnostico, expediente clínico electrónico y demás herramientas que ayuden a la universalización” “ avanzar en la construcción de una cultura de respeto a los derechos; y “Propiciar la corresponsabilidad de los derechohabientes y beneficiarios en el cuidado de su salud, mediante acciones que favorezcan la modificación de los determinantes que influyen en ella.” Al parecer es un Acuerdo con lineamientos inobjetables en  todo lo referente  a optimizar todos los recursos ya que después de todo, “son de la misma bolsa federal” recalcó Renato ALARCON delegado del ISSSTE Veracruz. Cierto, que se llevará tiempo hacer realidad sus objetivos pues nunca reformas de esta magnitud maduran de la noche a la mañana considerando que hay inercias, diferencias de criterio y sobre todo, resistencias y grupos de interés al interior de las instituciones  del sector. No obstante, aunque se superaran todos esos obstáculos, ¿ se evitaría el colapso financiero o lo aceleraría? Si aún antes del Acuerdo suelen suspenderse algunos servicios por descompostura de un equipo o presentarse agotamiento temporal de algún médicamente ¿qué puede suceder después de intensificar el acceso ?

Recientemente se  llevó a cabo un evento en Valle de Bravo llamado “feria de la salud “ replicada en varias entidades federativas. Al parecer se trata de una estrategia para que evolucione el proceso de universalización comprometido en el Acuerdo Presidencial. Surge la  duda sobre la sincronía entre los frutos que se esperan de la articulación horizontal (proceso interno al sistema nacional de salud) y la dinámica de la demanda de servicios con todo y el peso del padrón demográfico y epidemiológico ante el cual, el Acuerdo Presidencial limita la atención de las determinantes de la salud a ” la corresponsabilidad de los derechohabientes y beneficiarios ” ¿ y la responsabilidad del Estado?. Y las metas de cobertura de agua potable, drenaje y saneamiento – que son las de más alto impacto en la salud- que son responsabilidad del Estado ¿no cuentan? A qué clase de desastre tenemos que llegar para que el Estado deje la política de salud sobremedicada y solo curativa que complace grandes corporaciones farmacéuticas y  por fin cumpla su parte en materia de promoción de la salud y determinantes multisectoriales?

Como en su tiempo hice ver la incongruencia al régimen del ExPresidente José López Portillo, hoy hago ver que los nobles propósitos del Acuerdo exige mucho más que refuncionalizar instituciones y hacer ferias de la salud, o brindar eventuales servicios preventivos en las fronteras del ISSSTE con la población abierta como los esfuerzos que ahora realiza la Delegación de Veracruz: ¿Qué más se requiere? 1.- Se requiere que estos esfuerzos a población abierta los lleven a cabo de manera coordinada todas las instituciones del Sector. 2. Dar prioridad presupuestal a la salud en todos y cada uno de los sectores de la Administración Pública federal, estatal y municipal conforme a los Acuerdos Internacionales en materia de Promoción de la Salud.( la Carta de Ottawa Para la Promoción de la Salud (1986 y subsiguientes) De no atenderse este enfoque ( suscrito por México) recomendado por la OMS, día a día la realidad social y el padrón epidemiológico dominante estará operando en contra de los objetivos del Acuerdo Nacional para la Universalización de la Salud y más temprano que tarde, puede llegar lo que no se desea y se viene advirtiendo por especialistas y organismos internacionales: el colapso financiero del sector. 3. Se requiere un esfuerzo de concientización permanente dentro de los miles de trabajadores del Sector Salud enfocado específicamente a desarrollar una nueva cultura de servicio. Hay constancia de resultados producto de un esfuerzo semejante  realizado entre todo el personal del ISSSTE en la Delegación de Veracruz. Empero, hace falta que este tipo de esfuerzos se lleve a cabo en todas las instituciones del sector y en todo el país y que involucre a derechohabientes, familiares y población abierta. 4. Diseñar e implementar una estrategia nacional de movilización de actores de afuera hacia adentro de las instituciones, de la  sociedad derechohabientes y beneficiaros hacia los prestadores de los servicios centrada en impulsar una cultura de la salud  basada en estilos de vida saludables y en la corresponsabilidad de todos con la salud. Sin embargo una promoción y prevención de la salud basado en una efectiva y real participación social solo es viable mediante estrategias basadas en lo local , que descentralizan presupuestos e instrumentos y es aquí donde los modelos como el diseñado por el Ex Secretario de Salud (2005) Dr, Julio Frenk tocó el fondo de contradicciones del Sistema Nacional de Salud razón por la cual fue desechado aunque su silueta se preservó para adorno de políticas de salud tradicionales, verticales, sobre medicadas, y contrarias a la promoción de la salud y prevención, en términos de los acuerdos internacionales suscritos por México.

 No me imagino al distinguido servidor público y líder de propuestas en políticas públicas avanzadas, ( a quien respeto, estimo y admiro) Dr. José Narro Robles  reclamando al nuevo Secretario de Hacienda y al Congreso que los presupuestos aprobados para cada sector de la administración pública federal no contemplan los recursos presupuestales suficientes para llevar a cabo congruentes acciones y compromisos con la salud de los mexicanos. O sea, que la política de gasto es de corte neoliberal y por tanto será inevitable el colapso financiero del sector salud a pesar del esfuerzo refuncionalizador derivado del Acuerdo de Universalización. (Continuará; la base social del sector, contradicciones de un Modelo). TWITTER. @romeo_glez

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