Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
04 de septiembre de 2016

No salió publicado en Reforma ni en El Universal, y mucho menos lo dijo Aristegui, Loret de Mola o Riva Palacio, la versión surgió en un portal de la Ciudad de México llamado Más por Más, y de la pluma de Wilbert Torre, periodista y escritor que publica en Gatopardo y Letras Libres.

La intención de Wilbert Torre es mostrar la descomposición política y la conveniencia de quemar en la hoguera a un sujeto de intachable deshonestidad, de corrupción a toda prueba, de avidez pantagruélica como Javier Duarte; el enemigo número uno del PRI, el “villano favorito” de un sistema que presume instituciones anticorrupción.

Señala Wilber Torre en su crónica que hace unas semanas el gobernador Javier Duarte se presentó sin previa cita en Los Pinos, la residencia oficial del presidente de la República. Por supuesto al no tener cita no lo recibió el presidente, por lo que pidió hablar con el particular que tampoco quiso recibirlo. En esta parte del relato dice Wilber Torre que Javier Duarte montó en cólera y que por la fuerza quiso entrar a la oficina de Peña Nieto por lo que se dio lo que el autor de la crónica llama un “encuentro” entre los miembros del Estado Mayor Presidencial y los escoltas de Javier Duarte. No hubo más que algunos empellones. Duarte tuvo que retirarse, relata Wilber Torre, lanzando serias acusaciones en contra del presidente.

Señala Wilber Torre que “cuando los oficiales del Estado Mayor y los guardias del gobernador intercambiaron palabras y empellones, el gobernador Duarte gritó que lo que le estaban haciendo era una infamia. Que las acusaciones en su contra tenían el propósito de utilizarlo para distraer y hacerlo pagar los costos políticos de Ayotzinapa a dos años de la desaparición de los 43 normalistas y una investigación cuestionada y desacreditada”.

Causa extrañeza la temeridad de Javier Duarte, quien siempre ha sido un devoto de la figura presidencial, siempre ha presumido su amistad con el presidente. Pensar que se atrevió a lanzar acusaciones en contra de Peña Nieto cuesta trabajo creerlo. Sin embargo, algunas personas que han estado cerca de él y lo han visto iracundo, señalan que el gobernador no puede controlar su boca.

Wilbert Torre no es un obsesionado por el tema Duarte. En sus colaboraciones para el portal Más por Más su tema es el presidente Peña Nieto. En este caso habla de Javier Duarte porque es parte del contexto de un reclamo al presidente. Duarte dice que es una infamia la que le hacen, pero no se refiere a que se considere inocente, Javier Duarte sabe que es un ladrón y no va a ir ante Peña Nieto para decir que es inocente; Peña sabe que Duarte no lo es.

Lo que para Javier Duarte es una infamia es no contar con la impunidad de la que goza Humberto Moreira, quien también saqueó el estado que gobernara. Javier le reprocha a peña Nieto que siendo él un gran aportador de recursos para la campaña de Peña Nieto, éste no le ofrezcan alguna embajada o de perdida un consulado como a su maestro en tranzas Fidel Herrera Beltrán. Esa es un infamia para Javier Duarte, el que lo traten como a cualquier pinche político caído en desgracia.

aortiz52@nullhotmail.com