camacama

En Veracruz hemos llegado al extremo en muchos aspectos de la vida pública: el gobierno no tiene dinero ni para cubrir la nómina; el gobierno de Veracruz está incapacitado para responderle las demandas a sus propios trabajadores, mucho menos a los diferentes sectores con los que tiene adeudos millonarios; el Secretario de Finanzas debe estar abrumado porque camina al filo de la navaja, queda mal con todos y es de los funcionarios cuyo trabajo arreciará, paradójicamente, a partir del 1 de diciembre. En el contexto político, al gobernador no lo respalda ningún sector social veracruzano, salvo, quizá, algunos muy cercanos colaboradores nadie más se atreve a soltar su espada en prenda para desmentir todo de lo que se atribuye a esta administración. Y, como suele suceder en casos como este surgen rumores, muchos rumores.