¡ADELANTE!
Por Pepe Valencia
10 de octubre de 2016

Hace años, los “400 Pueblos”, comandados por César del Ángel, invadieron Xalapa y se apoderaron del corazón de la ciudad durante semanas. Dormían y cocinaban sus alimentos en plena vía pública. Realizaban sus necesidades fisiológicas a la luz del día en el parque Juárez. Las familias se abstenían de caminar cerca de esas hordas sin ley que proferían insultos y piropos soeces a las mujeres.

El hedor era insoportable en los alrededores de catedral y los palacios de gobierno y municipal.  En aquellos años  aún no se alcanzaban la puntada de desnudarse como ahora. La autoridad se mostraba omisa, igual que en estos días.

Por fin, en la madrugada del primero de diciembre de 1992, primer día del régimen de Patricio Chirinos, se montó un eficaz y limpio operativo, diseñado y coordinado por el entonces flamante secretario general de gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares. Fueron desalojados de Xalapa y exiliados del estado. Esta acción fue celebrada y aplaudida por toda la sociedad.

No regresaron hasta años después cuando había otro gobierno igual de tolerante que el actual.

Hoy Veracruz espera mucho de Yunes Linares, ante una ola de inseguridad de tal magnitud que no solo millones de familias se sienten amenazadas por los maleantes, sino que el propio gobernador electo, Miguel Ángel Yunes, podría encontrarse en peligro, debido a que ha reiterado una y otra vez que procederá contra sus antecesores, Javier Duarte y Fidel Herrera, a quienes acusa de corrupción y de mantener nexos con el crimen organizado.

Diversas voces han advertido que no es descabellada la hipótesis de que desde el poder le podrían “fabricar” un accidente fatal en carretera, helicóptero o avión o de cualquier otra índole. Incluso armar la mano de un “loco” asesino dispuesto a cargar con la culpa, o de plano atribuir o encargar a la delincuencia  organizada un eventual atentado.

Los grandes crímenes suelen no ser aclarados y no pasa nada. Para muestra ahí están los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y Ruiz Massieu, del cardenal Posadas Ocampo; el extraño accidente en el que perdió la vida Manuel Maquío Clouthier. Y para no ir muy lejos, la ejecución de Manlio Fabio Altamirano, gobernador electo de Veracruz.

Miguel Ángel se ha comprometido a enjuiciar y llevar a prisión a peces gordos. También a devolver la tranquilidad a los veracruzanos, o sea, expulsará a las bandas delincuenciales que nos mantienen en zozobra. Creo que cumplirá… por el bien de Veracruz.