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Del muro de Magno Garcimarrero

Mi padre que era pacifista solía decir: “A enemigo que huye, puente de plata”; pero mi madre que era guerrera sin tregua, afirmaba: “Tras del que corre, pedradas”.

Yo a una edad que necesitaba explicaciones para comprender el mundo, le pregunté primero a mi padre qué quería decir con su adagio y él me explicó que había que darle todas las facilidades de huida al enemigo; el puente de plata es un símbolo, quizá freudiano, que representa la ventaja ante un contrincante que da la espalda.

Las pedradas tras del que corre, en cambio, significan el encarnizamiento, la obstinación para acabar con el vencido ya caído, para asegurarse de que no se vuelva a levantar y recobre la ventaja perdida.

Don Benito Juárez, nuestro héroe máximo, al disponer el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía, dio la pauta ejemplar de lo que debe hacerse cuando la suerte del terruño está comprometida. No debe haber perdón para los prevaricadores.