Al menos eventualmente a Duarte de Ochoa le resulta bien solicitar licencia al cargo de gobernador, puesto que le exigía estar pendiente de las protestas en su contra ante la imposibilidad de resolver las exigencias de la sociedad veracruzana. Duarte ya no está al frente del gobierno y aparentemente dejo de aparecer como el villano favorito. Pero entonces, ¿ahora a quién exigirle el cumplimiento de sus obligaciones? Por supuesto que al gobierno estatal, solo que a la población veracruzana se le complican los motivos de su protesta porque el culpable de lo que ocurre ya no está, y el que llegó aunque quiera no puede resolver las exigencias simplemente porque no hay dinero en las arcas públicas.