contraesquina-politica-19octubre2016Contraesquina Política
Por Fernando Martinez Plascencia
20 de octubre de 2016

Quien detenía la intervención de las fuerzas federales en Veracruz era Javier Duarte de Ochoa. Pero tenía sus razones para hacerlo.

El problema surge desde el momento en que la Auditoría Superior de la Federación da a conocer los desvíos millonarios por parte de este mal gobernante y sus cómplices.

A raíz del saqueo de los recursos públicos federales, se empieza a destapar la cloaca que terminó por hundir al heredero del clan de la corrupción, que tiene como jefe a Fidel Herrera Beltrán. Son miles de millones de pesos difíciles de comprobar, sustentar y solventar. Era y es imposible resarcir lo robado.

La fortuna de Javier Duarte, la de su esposa, la de toda su familia sanguínea y política  y amigos,  al amparo del poder es incalculable, es grotesca, es grosera, es una burla, y ante eso, era imposible seguir sosteniéndolo como gobernador.

No había de otra más que aguantar vara.

Ante ello, a Javier Duarte no le quedaba otra opción; buscar el acuerdo que le permitiera una “salida digna”, que para su desgracia, cada día que pasa se convierte en una maldición. Se le concedió una gracia que solo se les da a los repudiados: El destierro.

Triste fin para alguien que pudo haber sido un buen gobernador, pero que su ambición lo perdió.

“Buscado” por la PGR desde hace unos días, con fuero o sin fuero, lo detengan o no, su destino está sellado; Nunca más volverá a ver a sus hijos con la frente en alto, ni a su familia.  Ni a ningún veracruzano.

Huye, poniendo kilómetros de por medio, como cuando José Fouché huía ante la ira de Napoleón. Huir como los cobardes es lo único que le permitió Enrique Peña Nieto. Huye ante un sistema  amenazado de perder las elecciones del 2018, y en la que él forma de su caída.

Una vez le dijeron al Presidente Adolfo Ruiz Cortinez-hombre,dicen quienes lo conocieron, muy honesto-que su compadre, un gobernador estaba robando mucho. Lo mandó llamar y le dijo lo que decían de él, a lo que el compadre contestó: No señor presidente, a mi que me investiguen, no tengo ninguna propiedad o bienes que estén a mi nombre, a lo que el Presidente replicó; Te están acusando de ladrón, no de pendejo.

Ese es el error de Javier Duarte, y eso quizá sea lo que el sistema castiga: Ser tan pendejo para robar. Porque honestos en el sector político, y en esta clase gobernante no lo hay, no nos hagamos, no existen, son raras excepciones, se cuentan con los dedos de la mano y sobran.

Lo único que quizá salve Javier Duarte sea su libertad, el bien más preciado de todo ser humano, porque todo lo demás está destruido, y no hay nadie que lo pueda salvar del ostracismo al que se ha ido momentáneamente, y al que se irá definitivamente después del treinta de noviembre. En México apesta. Es un cadáver político en descomposición.

Una vez tomada la decisión de la salida de Javier Duarte y arreglado su asunto en las altas esferas, el gobierno federal llegó a Coatzacoalcos, y en voz de Miguel Ángel Osorio Chong, nos receto un cuento chino; dijo que el maldito problema que nosotros tenemos, se debe a la Transición de Poder por la que atravesamos, que esa es la culpable de la enorme inseguridad que vivimos en Veracruz, que los secuestros, ejecuciones, desapariciones es por culpa de que vamos a tener otro gobernador, y que eso ha dado paso a un Veracruz pisoteado por la delincuencia organizada.

Oyó usted bien? Miguel Ángel Osorio Chong dijo en la reunión de Seguridad que sostuvo en el Hotel Terranova, que “la transición de poder, limitó la coordinación y dio paso a la inseguridad en la entidad, los delincuentes se aprovecharon de esas lagunas”. Una verdadera estupidez lo que dice. Cómo es posible que crea que en solo unos meses, a partir de la etapa de Transición, el crimen se ha incrementado. Su “desconocimiento” raya en la complicidad, y en la burla. Los que  vivimos en Veracruz, sabemos que esto no viene a raíz o después de las elecciones en las que ganó Miguel Ángel Yunes Linares. Esto viene desde la etapa de Fidel Herrera y se incrementó con Javier Duarte.

Miguel ángel Osorio Chong, equivoca el mensaje. No es la etapa de la transición la que ha provocado tanta violencia, es el gobierno, por su ineficacia e ineptitud en el combate al crimen organizado, el que ha fallado.

Decir que la delincuencia, aprovechó el “desconcierto de las autoridades”, para darse vuelo en una serie de actos sangrientos, no es la excusa más adecuada para un secretario de gobernación, porque los miles de muertos en veracruz, nada más en estos seis años de Javier Duarte, son la clara muestra que este baño de sangre lleva su buen tiempo, doce para ser más exactos.

La angustia, el dolor y la sangre derramada por cientos de familias del suelo veracruzano, no se tapan con un discurso demagógico como el que pronunció ante los medios de comunicación, asociaciones civiles y cámaras empresariales.

Nuestro calvario viene desde la época de Fidel Herrera Beltrán, y no por la etapa de transición que atravesamos, como equivocadamente dice el secretario de gobernación. Veracruz está convertido en un cementerio y en un río de sangre, y no es por la transición.

En pocas palabras, desde que el Tribunal Electoral declaró gobernador electo a Miguel Ángel Yunes Linares, la violencia salió a flote. Poco faltó para decir que nosotros tenemos la culpa por haber ido a votar en las elecciones pasadas para elegir gobernador,

Ni las denuncias contra el gobernador electo, ni el pretexto de la etapa de Transición, echándole la culpa a Miguel Ángel Yunes, por estar más ocupado en desnudar a Javier Duarte, que en la seguridad de los veracruzanos, no han sido suficiente para intentar arrebatarle la gubernatura.

De intentarlo  a estas alturas, para tratar de empatar el marcador con un  golpe político de igual similitud, sería un gravísimo error de Enrique Peña Nieto.

Miguel Ángel Yunes Linares derribó al orgullo del priismo del que tanto se vanagloriaba el presidente de la república. Eso duele, no es fácil de digerir, pero no se remedia quitando al gobernador electo.Que bueno que Chon ya se dio cuenta. MAYL es un hueso duro de roer.

“La elección que se avecina, exigía la salida de Javier Duarte para recuperar algo de credibilidad”. Los cálculos aterrizaron hasta hoy. En política no hay coincidencias.

A eso se debe la presencia del secretario de gobernación en Coatzacoalcos, se trata de rescatar lo que pueda para la elección que está en puerta.

Representamos para los políticos, cifras, siempre cifras. Detrás de cada acción, cifras, detrás de cada omisión, cifras. Siempre cifras, cálculos y mediciones.

Lo único rescatable de la presencia del secretario de gobernación, fue el anuncio oficial de que la Secretaría de Marina se hará cargo de la seguridad de la región sur, es lo unico bueno, porque los mexicanos confiamos en esta institución de las fuerzas armadas, que a partir de ahora coordinará las tareas encaminadas a la tranquilidad de la zona sur.

Aquí hay que decirle al gobierno federal que, si quieren que la SEMAR de resultados, es necesario que les cumplan con lo que le prometen, porque actualmente, los elementos comisionados que existen en la ciudad, se quejan de falta de gasolina, vehículos en malas condiciones, sin llantas, y sus pagos les llegan muy retardados, aunado a que muchos no son de esta región e incluso vienen de otros estados.

Esta parte es muy importante, un elemento no da resultados sino está a gusto.

Nombramientos van y nombramientos vienen, se espera que éste que hizo en Coatzacoalcos, sea el acertado, aunque solo sea por unos cuantos días, o meses.

Abrazos y besos entre funcionarios de todos los niveles, que esperaban al Secretario de Gobernación, como si estuvieran en una fiesta, con su mejores ropas de gala, ante la mirada de coraje y odio de periodistas, columnistas, y ciudadanos que observaban como se mamaseaban entre ellos, así dio inicio la reunión del secretario de gobernación con diversos funcionarios federales y estatales, con asociaciones civiles, y organismo empresariales, a puertas cerradas, sus guaruras dejaron fuera a ciudadanos que buscaban plantearle alguna problemática, quizá evitando otra situación como la que vivió hace unos meses el secretario, cuando una señora se le arrodillo en un acto que encabezaba. Prefirió atenderlos en el aeropuerto, a punto de abordar su vuelo que lo trasladaría a sus confortables oficinas en la ciudad de México, alejado de las quejas y de los reclamos de un pueblo veracruzano cansado de sus autoridades, y de la frialdad con que son tratados.

Miguel Ángel Osorio Chong se fue sin  comprender que ni las cámaras empresariales, ni las organizaciones civiles, e incluso, a estas alturas, ni los propios representantes populares que hicieron acto de presencia para saludarlo,representan a una población severamente dañada por culpa de ellos mismos, que han llevado al pueblo mexicano, por su ineptitud, a una severa crisis de inseguridad,  con una estrategia que viene desde Felipe Calderón Hinojosa, que no dado resultados, antes bien, los crímenes de alto impacto han aumentado.