El anuncio del nuevo puesto que tendrá el aún diputado Carlos Fuentes, conocido en el bajo mundo como “El Chico”, es una muestra de que el Partido Acción Nacional sólo practica la crítica a la corrupción, desde lejos, en sus adversarios políticos. Es decir, sólo ve la paja en el ojo ajeno, pero dentro de sus filas sigue premiando a los individuos que se distinguen por ser muy cuestionados por la sociedad veracruzana.

Resulta que el grupo legislativo del PAN invitó a este diputado saliente para hacerse cargo  de la Secretaría de Servicios Administrativos y Financieros del Congreso del Estado de Veracruz, que congrega a todas las áreas operativas y financieras del Congreso, dándole un poder que seguramente este infame sujeto utilizará sólo en beneficio personal.

El Chico Fuentes tiene una larga historia de borracheras, escándalos, fama de corrupto y demás linduras que lo hacen el menos indicado para tener un encargo de esa naturaleza. Es del conocimiento entre los diputados de la actual legislatura que ha servido y votado con servilismo, mochada de por medio claro, a todo lo que le ordenaba la prosperidad.

Sus negocios y transas con el también diputado David Velasco del PRI, durante el período de este como alcalde de la ciudad y que incluso, armó una alianza con éste para que de no ser el Chico el candidato a la Presidencia Municipal de Xalapa, el PAN eligiera a Velasco Chedraui como opción.

Así que ahora ya saben los que tengan algo que ver con el Congreso local, que al despreciable sujeto lo pueden “arreglar” en su antro favorito de Plaza Animas.

Al final se demuestra que tanto rojos como algunos azules son lo mismo, igual de transas, igual de vividores.