Muy tarde llega la protesta de los alcaldes del PRD que han tomado Palacio de Gobierno por el manejo irregular de las finanzas del estado y por los adeudos que este tiene al no radicarles los recursos municipales pendientes de entregar. Es innegable que muchos de los que hoy reclaman lograron ser alcaldes a través de un acuerdo con el próspero, con quien arreglaron el resultado de las elecciones del 2013 sacrificando al entonces presidente estatal de su partido, Juan Vergel, y a la alianza del PRD-PAN que en ese entonces se construía.

Sobran las razones para reclamar y señalar al saqueador próspero y a su pandilla de rufianes; sin embargo, fue del dominio público que ese tiempo la dirección del PRD, a cambio de prebendas y algunos puestos públicos, así como el control de la dirigencia de ese partido por Sergio Rodríguez, otro pillo de siete suelas, pactó con Javier Duarte y con Fidel Herrera la integración de la feneciente legislatura y que esta resultó clave, incluso con votaciones a favor de los diputados amarillos, para consentir el saqueo del erario por parte de la pandilla roja.