Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
05 de octubre de 2016

FALTAN 57 días para que concluya el fallido Gobierno de Javier Duarte de Ochoa, y el hombre que prometió finanzas sanas al iniciar la administración; apertura de micros, pequeñas, medianas y grandes empresas para fomentar los empleos; desregulación de trámites básicos municipales para impulsar la inversión local y extranjera, cero endeudamiento, seguridad para los veracruzanos y mejores pensiones a jubilados, simple y llanamente, no da la cara, y la respuesta no se ha hecho esperar: desde el pasado 26 de septiembre a la fecha profesores de Veracruz, pensionados, burócratas, empresarios, trabajadores de salud y hasta padres de familia, protestan, marchan, bloquean calles y avenidas; se apoderan de carreteras y toman oficinas públicas mientras exigen pago de prestaciones, salarios caídos, adeudos diversos y, en el peor de los casos, justicia para desaparecidos y ejecutados.

NO HAY día sin que la Secretaría de Finanzas, la de Educación de Veracruz, Salud, Comunicaciones y Obras Públicas, Agricultura y otras instancias amanezcan tomadas, mientras los accesos y salidas de la ciudad, así como el primer cuadro, permanecen bloqueados, lo que ha atizado el malestar social que razonablemente señala no ser responsable de las irregularidades de un Gobierno que se esconde, que no da el rostro y que espera impaciente entregar la estafeta a quien sea para salir huyendo cuanto antes del infierno que ha engendrado.

PERO JAVIER Duarte se esconde, evita a la sociedad agraviada y deja en manos de terceros hipotéticas soluciones a medias. Dicen integrantes de su ayudantía que el gobernante pasa días encerrado en su casa, en short y playera y atento al celular. Su carácter se ha tornado más irascible, culpa a la Federación de pretender convertirlo en “chivo expiatorio” y amenaza no dejarse, y en ese tenor desliza a quien lo escucha tener suficiente información para enfrentar a los que desean destruirlo. No habla del daño causado a los veracruzanos sino del que, a su juicio, quieren ocasionarle.

AFUERA DE su bunker, los comentarios de taxistas, automovilistas y miles de afectados por el cierre de las vías de comunicación es uno solo: ¿Por qué los manifestantes no van a protestar frente a los domicilios de funcionarios que atracaron al Estado, incluido el gobernador Javier Duarte? ¿Por qué los perjudicados somos nosotros y no aquellos cuyas fortunas –mal habidas- les permiten cambiar de domicilio con facilidad o evadir la acción de la justicia? Pero de ahí no pasa, y mientras tanto Xalapa se torna intransitable, insegura, como si la venganza del Gobernador contra un pueblo que lo detesta fuera esa: dejar que estalle la violencia y se pierda la tranquilidad de los gobernados.

EN LAS calles las protestas y manifestaciones se agudizan, Duarte de Ochoa, bien desayunado, vestido con ropa de marca y calzado italiano de diseño personalizado observa la pantalla de su computador con el Twitter abierto, seguramente pensando: ¿qué inventaré hoy para distraer a este pueblo que me quiere enjuiciar? Nada le importa que el puente José López Portillo, en Álamo, al norte de la Entidad, sea bloqueado al tránsito vehicular desde temprana hora por productores y campesinos de la organización Comunidades Unidas de la Zona Alta de Chicontepec que exigen “el cumplimiento de los trabajos de asfaltado del tramo Buenavista-Ahuimol-Colatlán” programados desde 2012 sin que a la fecha se cumpla. Que los profesores bloquen avenidas y tramos carreteros mientras se les ofrece que, finalmente, se les pagará el llamado Bono de Imagen, aunque lo demás quedará pendiente hasta fines de octubre.

QUE EN Orizaba maestros de primaria hayan tomado edificios escolares sumándose a los bloqueos de Xalapa, exigiendo la entrega inmediata de prestaciones pendientes. Que en el puerto de Veracruz, trabajadores del Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano (SAS) se manifiesten en el zócalo porque ya les retiraron el Seguro Social, y que la esposa de un sindicalizado falleciera por negligencia médica al no ser debidamente atendida. Tampoco le interesa que la dirigente del sindicato José Azueta, Angélica Navarrete, acuse que eso ocurre “por la cerrazón de los gobiernos estatal y municipal y de los diputados que aprobaron la extinción del SAS”, y que como remate haya descontento ciudadano, principalmente de adultos mayores, que se han encontrado con que la tarifa preferencial en autobuses del servicio urbano de Xalapa y Veracruz ya subió a 7 pesos “por la crisis económica y el aumento de precios de insumos”, según argumentan los camioneros en cartulinas colocadas en sus carcachas.

EN FIN, un verdadero desorden en el Veracruz de Javier Duarte que apenas comienza a ver una parte del repudio social, ya que la nota principal, según se sabe, la darán empresarios y constructores en los días por venir cuando denuncien cosas que, aseguran, serán una verdadera bomba debido al uso de recursos públicos con los que se favorecieron a compadres y amigos con obras que nunca se edificaron.

A LAS protestas contra Duarte no escapan ni siquiera integrantes del Sindicato Democrático de Trabajadores al Servicio del DIF Estatal que exigen la entrega de despensas mensuales, pues ya que tiene más de 2 años que no las reciben; el Bono al Mérito Sindical, basificaciones, recategorizaciones, prestación para lentes y apoyo para útiles escolares, pues dicen que esos beneficios están contemplados en el contrato colectivo de trabajo, sin embargo, las autoridades de la dependencia han “metido mano” en los recursos, y han afectado a 353 integrantes, y la responsable tiene nombre y apellido: Astrid Elías Mansur, directora de la institución, y mujer de todas las confianzas de su esposa.

DUARTE, DICE un dirigente panista, tiene “agarrado” al Gobierno Federal “de allí donde te conté”, y lo más seguro es que no pase nada, aun cuando el clamor social lo demanda, sin embargo, la reflexión del “blanquiazul” no tiene desperdicio:¿cómo podrá el presidente Enrique Peña Nieto exigirle cuentas, si en cuestión de corrupción anda en las mismas? Vaya usted a saber. OPINA carjesus30@nullhotmail.com