licencia

Dentro de lo mucho por analizar sobre el desempeño de Javier Duarte de Ochoa al frente del gobierno veracruzano durante el periodo 2010-2016 está lo referente a la psicología del individuo, del político, esa aparente seguridad para enfatizar lo que declara llama poderosamente la atención; sugiere acaso que, o no tiene conciencia de lo que realmente ocurrió en la entidad durante su gobierno y que por ello lleva una responsabilidad o simplemente acude al expediente de negar lo que está a la vista de todos. Cuando expresa que los responsables de las áreas de gobierno deben responder por las irregularidades, si las hubiere, tal parece que pretende desligarse de la responsabilidad que le corresponde como el coordinador de esfuerzos. ¿Hubo desvío de recursos? Que responda quien lo ejecutó, pero ¿quién lo autorizó? Porque es evidente que una vez en barandilla cada cual descargará culpas y el vértice de todo es precisamente el gobernador del estado, de cualquier estado.