Con muchísima discreción se conducen los diputados electos Vicente Benítez y el ex subsecretario de Finanzas y Planeación, Juan Manuel del Castillo, porque bien saben que un mundo los vigila y que formaron parte del engranaje maquinado por Duarte de Ochoa en la aplicación o escamoteo del recurso financiero del erario veracruzano. Del Castillo y Benítez resultaron electos diputados, pero nada les garantiza que el fuero les vaya a demorar mucho, como a Benítez cuya súbita riqueza le alcanzó para invertir en Costa Rica cantidades millonarias de un dinero cuyo origen legitimo difícilmente podría explicar; ambos forman parte de la bancada del PRI y partidos aliados a los que su militancia partidista empezará a quemar. Todavía ronda en la sala de sesiones del Congreso local el recuerdo de aquella sesión en la que fast track  se votó el desafuero de Renato Tronco, demostrando que el fuero dura hasta que el que manda quiere.