Astrolabio Político 
Por Luis Ramírez Baqueiro
25 de octubre de 2016 

“Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.” – Oscar Wilde

 

En México se creó el concepto de “política-ficción” acuñado por el personaje a quien todos los mexicanos le atribuyen ser el responsable de todas las crisis después de mediados de la década de los 90’s del siglo pasado, Carlos Salinas de Gortari.

Y es que en una entrevista concedida a la periodista Denise Maerker, Carlos Salinas de Gortari señalaba en septiembre de 2005, al ser cuestionado de su posible intervención en los videoescándalos y en el denominado complot que pretendía inhabilitar a Andrés Manuel López Obrador en su candidatura a la Presidencia de la República.

El ex presidente de México señalaba: “Me usan como cortina de humo para evadir temas de fondo… mi agenda es la batalla por las ideas y el trabajo social… a los candidatos les interesa la próxima elección. A mí lo que me interesa es la próxima generación”. “Carlos Ahumada: política ficción. Complot: política ficción. Revelar investigaciones truncas genera la política ficción y fabrica que el complot, que la impunidad, que la alianza, que estar en la reunión: política ficción, ¿para qué?, para lo mismo… Todo eso es política ficción”.

De ese modo, los mexicanos transitamos precisamente en esa generación de la que hablaba Salinas de Gortari para toparnos de nueva cuenta con el hecho de que en México las cosas continúan siendo política ficción.

Y es que ahora tras las declaraciones al periodista Joaquín López Doriga del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, fuerte aspirante a la sucesión presidencial por el PRI, pareciera que todo lo que los veracruzanos enfrentamos es simplemente política ficción.

Según narro el propio Osorio, Javier Duarte de Ochoa salió de las oficinas de la Secretaría de Gobernación, ubicadas en Bucareli, para solicitar licencia al cargo de gobernador de Veracruz; dos días después ya contaban con una orden de aprehensión, a lo que el referido se hizo ojo de hormiga.

López Dóriga, quien hábilmente le soltó la pregunta: Si pudieron detener al Chapo, ¿no van a poder ubicar y detener a Duarte?, a lo que el funcionario federal, respondió: “Sí, claro que sí; recuerda cuántas veces me dijeron que no íbamos a detener a “El Chapo”, que no íbamos a poder detener a otros.

Ya en confianza afirmó que lleva 103 de los más buscados del país… hoy te digo lo mismo: se puede decir lo que quieran, pero lo vamos a acreditar con los hechos, hay que buscarlo –en referencia a Javier Duarte- y lo estamos haciendo; no es tarea fácil, pero yo recuerdo que un día con Abarca mismo te dije que nadie se puede esconder para siempre y por supuesto que lo detuvimos.

El secretario de Gobernación narró su último encuentro con el ex gobernador de Veracruz, hoy prófugo de la justicia: “yo lo recibí un día antes, cuando me dijo que habría de dejar la gubernatura… le dije que era muy difícil trabajar este gobierno con alguien tan cuestionado, que estaba lleno de problemas su estado, y que estaba entre otros el de seguridad, preocupándome mucho, y que el presidente me había dado instrucción de volver a apoyar y respaldar al estado, pero que en una circunstancia como la de él, nos era muy difícil”.

Fue entonces, señaló Miguel Ángel Osorio, cuando Duarte le informó que abandonaría el gobierno del estado; “obviamente me dijo que no tenía nada que ver en todo lo que señalaban… yo lo que le dije es que eso tendría que enfrentarlo ante la justicia”.

Al salir de su conversación con Osorio Chong, Javier Duarte anunció que solicitaría licencia al cargo y así lo hizo el viernes 12 de octubre para posteriormente evadir la acción de la justicia.

Dentro de ese juego perverso que es la política, hay quien afirma que a Duarte de Ochoa le engañaron, que le habrían aplicado el mismo tratamiento que el que enfrentara en su momento Andrés Granier Melo en Tabasco.

Lo cierto que es que si realmente se les hubiera fugado el costo para el presidente Peña Nieto sería demoledor, y con ello, estaría firmando la derrota anticipada del próximo proceso electoral sucesorio.

La realidad es que aprovechando esta coyuntura, aplicaremos una hipótesis que quizá de pie a advertir que en México, todo es política ficción.

Supongamos que Javier Duarte ya está detenido –resguardado, junto a su esposa, en un campo militar-, en estos momentos se mantiene un acuerdo, una negociación para cuando menos salvar el pellejo de los más íntimos, los más cercanos, eso que forman parte del primer círculo y que serían los últimos en no darle la espalda al cordobés, en donde se está terminando de afinar los términos de su presentación ante la sociedad, pero también, de lo que habrá de devolver a las arcas del estado, considerando para con ello, haber terminado de empinar a todos sus colaboradores, en su afán de salvarse para él lo que más pueda.

Ah pero claro, regresemos a la realidad, pues en México, todo es política ficción.

 

 

Al tiempo.

 

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