La acción de la Fiscalía en contra de Arturo Bermúdez Zurita (los delitos de tráfico de influencias y abuso de autoridad) y de Gabriel Deantes (enriquecimiento ilícito) es solo el preludio de lo que vendrá para otros implicados, que no son pocos. Para que esa dependencia haya procedido a aplicar la ley debemos intuir que no hubo forma de ocultar lo inocultable ante la ley, aunque es más que obvio que será difícil que se les ubique de inmediato porque el “pitazo” lo habrán recibido hace ya algunos días.