Si Ricardo Anaya sale con bien después de la fuerte metralla a que es sometido, entonces debemos concluir que el dirigente nacional del Partido Acción Nacional cruza el pantano sin que su plumaje se manche, como cantaba Díaz Mirón. Que declare si va a participar por la candidatura presidencial, que no haga campaña con los recursos del partido, fue el prime obús que le lanzaron; después se difundieron sus viajes a Atlanta y los gastos que soporta por la estancia de sus hijos estudiando en aquella ciudad de los Estados Unidos. Todos contra Anaya, hace recordar al Tucom priista que derrumbó al PRI en 2006; ahora los panistas están enfrascados en fuerte disputa interna, a dos años de la elección presidencial.