Polìtica
Por Mario Mijares
01 de noviembre de 2016

1.-  Tanto se ha manoseado el conocimiento sobre la práctica del marxismo, que virtualmente la academia y gobernantes, se ha olvidado de la enorme contribución científica de Carlos Marx, en su obra El Capital, cuya Doctrina Económica, coloca de espaldas a John Locke con la Doctrina Económica del Liberalismo. Mientras tanto el marxismo, procedente de las reflexiones de Marx como de Federico Engels, de cuyas ideas se dilucidaron para después concebir la Filosofía marxista; la Economía Política y el Socialismo. 

De las epístolas de Marx y Federico Engels, se suministraron las distintas maneras del marxismo. Primero por Lenin en la Revolución Rusa, después Stalin en el imperio Soviético,   Mao Tsetung en la China, y en la Cuba contemporánea. Todas ellos le han dado distintos matices al pensamiento de estos dos genios representantes de la Escuela de Pensamiento Alemana. De esta manera, los escritos originales de Marx, sirvieron para que la escolástica universal, tuviera una manera distinta de ver la realidad. Todo ello, sucedió, dentro del marco histórico de la excesiva explotación de la mano de obra fabril que se daba en esa época.

2.- Fue así que el marxismo recorrió gran parte del orbe, como “fantasma ideológico”, -éste como falsa consciencia- en lo teórico fue bien recibido por la gran mayoría de académicos, sobre todo latinos, y en lo práctico por los partidos políticos y sindicatos. Pero no sólo fueron los estudiosos de la Economía, ya que el “marxismo” permeo en todas las áreas del conocimiento, sobre todo del área de sociales. Fueron el Manifiesto Comunista, El dieciocho brumario y las Tesis sobre Feurbach, subscritos por Marx y Engels, los documentos que trazaron el pensamiento marxista. Documentos con los cuales la clase obrera, puede basarse para aspirar a la conquista del poder.

El inconveniente esencial de carácter conceptual, es que, para lograr el objetivo del asalto al poder, es necesario “la dictadura del proletariado”, -que no es otra cosa que la tiranía de los muchos-, “en contra de la clase burguesa”. Sin embargo, tal “dictadura” también se presta para subyugar a las demás clases, ¡Esta es su calamidad! La otra dificultad del marxismo, es su exacerbado reduccionismo político, al “creer”, que sólo existen dos clases sociales, “la burguesía y el proletariado”. Tal presunción, deja fuera a un sinnúmero de clases sociales, como: la campesina; la política; la militar; clase media; comercial; financiera y terrateniente. La definición de burguesía para el marxismo es “son todos aquellos propietarios de los medios de producción”.

3.- Por otra parte, lo que más abono para el desánimo del trabajo científico de Carlos Marx, de su obra El Capital, fueron los dirigentes de la I y II Internacional, los cuales una vez que murieron Marx y Engels, se esforzaron por exportar la doctrina revolucionaria, -con todo y dogmas del marxismo soviético-, sobre todo, hacia los países de los llamados del “Tercer Mundo”. Naciones en donde el sindicalismo sufrió todo tipo de bajas, no únicamente sangrientas, sino también de descrédito. Así fue como los países pobres, después de la Segunda Guerra Mundial, fueron hechos sándwich por los dos nuevos e inhumanos Imperialismos, El de Estados Unidos y la Unión Soviética.

4.- Es necesario como urgente revisar la obra de El Capital, ya que el autor demuestra y explica sobre la génesis de la acumulación originaria. Asimismo, habla sobre la propiedad privada y la pública, no sólo de la tierra sino de la posesión del trabajador respecto a su medio de producir. Igualmente, desarrolla la tesis del monopolio de los recursos, no exclusivamente de los medios de producción, ya que además demuestra lo que es el –plustrabajo del obrero- el cual da la ganancia al propietario, todo ello, con argumentos difícil de destruir. El mismo método de estudio conocido como; “materialismo dialectico”, son entre muchas aportaciones, que por falta de espacio no se pueden citar. 

Hay que reconocer también las ideas surgidas del marxismo, que virtualmente han impactado a millones de personas, tales como la máxima de que; “la religión es el opio para el pueblo”, que suministró el ateísmo del siglo XIX, es sólo un ejemplo. Pero retomado ésta sentencia, también se puede asegurar que la filosofía marxista es; “el opio de los intelectuales trasnochados”, quienes al igual que los “cientistas norteamericanos”, con el funcionalismo sistémico, han amordazado a la Ciencia Política, para así sólo usar la sociología como estandarte en sus estudios. Por tanto, ya no es Carlos Marx, sino ahora es el sociólogo Max Weber quien sin distinción es la guía de ambas corrientes ideológicas.   

5.- La crítica al “marxismo”, al igual que lo hizo Marx con el “idealismo”, no debe ser con contemplaciones. Es a nombre de un sinfín de jóvenes que han sido cooptados en el dogma de la filosofía del marxismo, y a quienes les han vendido la idea de ser de “izquierda”. Se podría decir que tal señalamiento tiene que ser sin misticismos, ni sumisión a ninguna corriente de pensamientos, ya que no es posible aferrarse a estándares que no explican, sino que sólo justifican la realidad. Esta es la diferencia entre Marx y el marxismo.