Hace seis años leíamos la crónica que relataba el atropello que había sufrido el erario tabasqueño cuando Andrés Granier gobernaba aquella entidad; cuando desde Miami este químico elevado por el PRI al gobierno tabasqueño presumía poseer 400 pares de zapatos, 1000 camisas, 400 pantalones y 300 trajes, mientras los hospitales del sector salud lucían en pleno abandono. Granier paga sus culpas en la cárcel. Ahora, se nos relata el número de casas, ranchos, hoteles etc., propiedad de Duarte y familia, en tanto que las finanzas públicas de Veracruz están quebradas, los hospitales en el abandono, los empleados penando por sus quincenas, los proveedores al borde de la quiebra, los alcaldes temiendo que la toma del palacio de gobierno en Xalapa no se reproduzca en sus respectivos municipios. Duarte es fugitivo, su detención es un pronóstico anunciado.