Este día se significa en la historia de las instituciones veracruzanas por el informe que el gobierno debe rendir a la población que le cedió el mandato y le confirió el mandato de servirle con apego a las leyes que rigen la vida social. Acostumbrados al boato de otros tiempos, en que el gobernador, el mandatario, el servidor, por efectos culturales se convertía en un semidios inalcanzable ahora somos testigos de un drástico cambio obligado por las circunstancias. Ya no más el clamoreo de los aplausos fáciles y cortesanos, sino el obligado reporte de lo que ocurre en la entidad, que en este caso han sido muy penosos los aconteceres. Pero también se demuestra que Veracruz es más grande que sus políticos.