Crónicas urgentes
Por Claudia Constantino
15 de noviembre de 2016

Valencia, España.  Del laboratorio político en el que han convertido a Veracruz, es posible advertir el sin fin de sucesos que estamos viviendo por primera vez:

  1. Que un gobernador constitucional con licencia sea prófugo de la justicia.
  2. Que a un gobernador electo le sea entregada la Secretaría de Finanzas quince días antes de tomar posesión, a través del nombramiento de un elemento muy afín a él.
  3. Que buen número de alcaldes ofrecieran en tributo, al gobernador entrante, varios millones de pesos, que les adeuda el gobierno del estado, para que con eso pudiera negociar el control de la Secretaría más importante: la de finanzas.
  4. Que un gobernador electo tenga denuncias por enriquecimiento ilícito.
  5. Que un exgobernador con múltiples señalamientos onerosos y fundadas acusaciones de ser el creador de la generación de políticos que dejó a Veracruz en la peor situación financiera de su historia, se encuentre al amparo de una posición diplomática con todos los honores.
  6. Que PRI y MORENA sean aliados
  7. Que PAN y el PRD también lo sean
  8. Que los medios nacionales rindan cuenta de cuanto posicionamiento importante de los actores políticos de Veracruz, ante la falta de credibilidad de los medios locales, absolutamente polarizados y faltos de objetividad.
  9. Que la máxima casa de estudios haya tomado partido por algún candidato en la contienda electoral en que se eligió al gobernador del estado.
  10. Que los salteadores de la administración saliente sean los legisladores de hoy.
  11. Que los diputados federales sean casi mudos, en medio de una de las circunstancias políticas más convulsas que ha vivido Veracruz en toda su historia.

No hay analista político en Veracruz que acierte. Los escándalos políticos se suceden no sólo día con día, sino hora tras hora. Así se diluyen temas importantes, como los nombres de quienes aparecen al frente de empresas fantasma. Los nombres de exfuncionarios con fortunas inexplicables. La ineficacia de legisladores y representantes que usan la curul tan sólo para traficar influencias y hacer negocios.

Todo está revuelto. El caos político impera. Las descalificaciones, el escarnio y el discurso de odio son lo de todos los días. Mientras tanto, los temas urgentes de Veracruz siguen a la espera. No se acaban de repartir ni las culpas, ni el nuevo botín político.

Los que ya se van no acaban de hacerlo y. por el contrario, son capaces de cimbrar a toda la clase política y a los ciudadanos más enterados con la amenaza de que volverán. Así lo hizo hoy, supuestamente, Javier Duarte, en una misiva entregada en el Congreso del Estado. Tiene hasta la diez de la mañana del martes 15 de noviembre para ratificarla. No es preciso que se apersone, bastaría un nuevo comunicado firmado ante notario.

Los que ya vienen para hacerse cargo del gobierno de Veracruz están a esos mismos quince días de empezar a mostrar en qué son diferentes a los anteriores, si es que lo son. Los experimentos políticos que se están haciendo en Veracruz, hasta hoy, dan como resultado un estado de cosas inédito, que irá directo al anecdotario político nacional. Y aún nadie que rescate a Veracruz.

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