No solo es un asunto de limpiar las finanzas de Veracruz después den enorme desaseo a que fueran sometidas durante 12 años, se trata de conocer a ciencia cierta los efectos de ese mal manejo del dinero público, dónde fueron a parar miles de millones de pesos, en dónde radica el mal de tal manera de empezar a sanear al erario veracruzano. Esa es la tarea de Clementina Guerrero, para eso fue llamada, según su propio decir. Para empezar la deuda asciende a 130 mil millones de pesos-bancaria y a proveedores; no existe dinero para cubrir inmediatamente los adeudos a estos últimos y será necesario acudir a una reestructuración de los créditos bancarios. No pudo decir más la contadora Guerrero a los diputados porque las auditorías de entrega recepción están en proceso. Lo único cierto es que la crisis financiera es real y ahora sí habrá que creerle porque al menos por el momento no tiene porqué mentir.