Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
28 de noviembre de 2016

*Reformas: desilusión y fracaso

*Buscan cerrar paso a MoReNa

SI LAS reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto serán “la base firme” en la que sustentará el PRI la propuesta electoral para los comicios presidenciales de 2018, ya estuvo que ese partido se encamina al fracaso. Y es que de la expectativa de mayor bienestar para la población, crecimiento económico, abatimiento de la pobreza, mayor y mejor educación, salud, empleos, baja de precios de las gasolinas, diésel y gas, así como de tarifas eléctricas, se pasó a la desilusión.

BASTA SEÑALAR que, producto de la Reforma Energética impulsada por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso de la Unión, sobre todo PRI-PAN y PRD, Petróleos Mexicanos ha recortado, de 2014 a la fecha, 36 mil 484 fuentes de empleo, de tal suerte que para el próximo año esa empresa contará con sólo 116 mil 601 trabajadores de los 153 mil 85 que tenía hace dos años, esto es, 23.8 por ciento menos. Según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, para el próximo año se espera otro recorte de 8 mil 997 plazas, lo que deja en la indefensión a trabajadores que en muchos casos han sido contratados vía outsourcing, esto es, mediante un proceso de subcontratación o tercerización que resta responsabilidad a la llamada empresa productiva del Estado en caso de despidos o accidentes, como el ocurrido en abril tras la explosión en la planta de Clorados 3 ubicada en el Complejo Petroquímico Pajaritos, donde fallecieron infinidad de obreros cuyas familias aún siguen esperando ser indemnizadas, lo mismo que aquellos que resultaron heridos e inutilizados para seguir laborando.

PERO EL desempleo no ha sido sólo en Pemex. Cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contenidas en el estudio: “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo”, revelan que México concluirá este año con casi 3 millones de desempleados, cantidad que no disminuirá en 2017, pues para ese año se prevé el mismo número de personas sin ocupación debido a la constricción de la economía. Lo peor es que resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, alertan que en México el subempleo y la informalidad van en aumento y casi superan al empleo formal.

EN MÉXICO, las cifras del INEGI aseguran que las llamadas reformas estructurales de Peña Nieto y sus aliados (energética, fiscal, laboral-educativa) lo único que han engendrado es una crisis social y política, ya que han incrementado la pobreza, disminuido el poder adquisitivo de la mayoría de las familias y alentado el bajo crecimiento del País, lo que ha obligado a aplicar recortes a programas sociales del presupuesto federal desde el 2015 que para el 2017 sumarán en conjunto casi 400 mil millones de pesos. Para variar, la inseguridad sigue en aumento, lo mismo que los elevados salarios de la clase política, en tanto continúa la impunidad hacia gobernantes corruptos como Javier Duarte, que sigue prófugo, lo mismo que Tomás Yarrington y otros tantos que han saqueado las arcas oficiales en beneficio personal y de los suyos.

TAL VEZ, los únicos beneficiarios de las fallidas reformas que han provocado una severa crisis social y política en México, han sido los Senadores y Diputados Federales y Locales que las aprobaron, ya que con ello el Presidente les aseguró la posibilidad de reelegirse por 12 años en cada cargo, de tal suerte que un “representante popular” que sea electo a partir de 2018 podrá mantenerse en ese cargo dos sexenios y luego disputar una Diputación Federal donde podrá relegirse otros 12 años con lo cual serían veinticuatro, y así sucesivamente, lo que alentará a una clase política fosilizada afín al neoliberalismo privatizador que impida la renovación natural mediante la incorporación de nuevas generaciones a espacios de representación popular.

POR ELLO, si las “reformas estructurales” serán “la base firme” en la que sustentará el PRI la propuesta electoral para los comicios presidenciales de 2018, estamos ciertos que la alianza PAN-PRI será una realidad que impida el acceso de otras fuerzas que echen por tierra el proyecto privatizador. Así está diseñado, y acaso por ello ambos institutos impulsan la iniciativa de Ley de Seguridad Nacional que pretende dar a las fuerzas armadas el marco legal que justifique sus acciones en materia de seguridad pública, de tal suerte que llegado el momento, la milicia esté en condiciones de impedir desordenes en caso de que la izquierda, o lo que queda de ella, pretendiera trastocar “la paz de la Nación” en caso de ser avasallada en las elecciones de 2018.

EL PRI, a juzgar por la ratificación de dirigentes Estatales, incluso, en aquellas Entidades donde se perdió la elección de Gobernador y, posteriormente, con la inclusión de “porros” y gente de dudosa calidad moral en el nuevo Consejo Político Nacional, se apresta a una lucha callejera pero pactada con Acción Nacional a fin de impedir que Andrés Manuel López Obrador llegue a la Presidencia.

Y ES que no se puede tener una percepción diferente, cuando la plataforma o “base firme” de la sucesión estará sustentada en las reformas estructurales que tanto rechazo han engendrado en el País, entre otras, la educativa que no sólo ha entorpecido clases y retrasado la enseñanza a los niños, sino que colocó en el tapete de la discusión la enseñanza que las escuelas normales brindan a los futuros maestros, lo que provocó, en su momento, reprobación de quienes fueron obligados a examinarse hasta que, finalmente, la obligatoriedad de la prueba fue cancelada.

EN FIN, el 2017 será una elección pactada en la que tanto PAN como PRI buscarán triunfos sin llegar a la violencia, siendo los resultados el marco ideal para decidir la alternancia o permanencia en el poder. El objetivo no será enfrentarse en una lucha estéril, sino sumar fuerzas para que Andrés Manuel López Obrador no llegue a la Presidencia. Y es que no hay que olvidar que tanto Acción Nacional como el Revolucionario Institucional y el de la Revolución Democrática fueron determinantes para sacar adelante las “Reformas Estructurales” que hoy tienen de rodilla al País y, en todo caso, ninguno de ellos echaría la culpa al otro. OPINA carjesus30@nullhotmail.com