Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
29 de noviembre de 2016

Finalmente renunció el fiscal Luis Ángel Bravo, finalmente se fue el abogado de los victimarios, el amigo de Javier Duarte, el cómplice de los que saquearon Veracruz. En un mensaje dirigido a los medios de comunicación el fiscal se habló de su paso por la Procuraduría y por la Fiscalía del estado. En una parte de su discurso presumió que llegó a “cumplir y hacer cumplir la ley sin cortapisas ni distinciones”, tema que por cierto resulta falaz, pues en su actuar el fiscal mostró siempre parcialidad hacia aquellos que pertenecían a la clase política que gobernaba. El fiscal se va porque dice que no será “factor de división ni encono”. En sus últimos momentos Luis Ángel Bravo se sintió estadista, demócrata, un hombre que buscó siempre el bienestar de la sociedad veracruzana. En algo sí tuvo razón Luis Ángel Bravo, quien dijo haber servido en la medida de su capacidad, es decir de su incapacidad. Al final, luego de dirigirse a uno de sus ayudantes dijo: “Me voy con la satisfacción del deber cumplido”. Esto último ni su ayudante se lo creyó. A la pregunta de sí Yunes Linares le pidió la renuncia, Luis Ángel Bravo, quien seguirá siendo fiscal de parapeto hasta el 1 de diciembre, huyó por la puerta de salida.

Y todavía defienden algunos medios a Luis Ángel Bravo

Es el colmo que algunos medios, que siempre fueron oficialistas, defiendan al fiscal Luis Ángel Bravo con el argumento de que el señor era titular de un organismo autónomo, y que por lo mismo debería durar en el cargo los 9 años irrenunciables que le corresponden. Estos medios no se ponen a pensar en el actuar del fiscal, en su defensa a ultranza de los violadores llamados Porkys (por cierto ellos con una entrevista pactada también participaron de esa defensa), en el retraso de las denuncias en contra de Javier Duarte y de los funcionarios que lo ayudaron a saquear Veracruz. A todo ello habría que sumar la responsabilidad de Luis Ángel Bravo en el caso de varios periodistas agredidos y asesinados. La omisión, el encubrimiento, la opacidad, la discrecionalidad, la criminalización de la víctimas, el apoyo irrestricto a un gobernador prófugo de la justicia, todo eso se está tomando en cuenta para retirar a Luis Ángel Bravo de la Fiscalía General del Estado. Aquí no se trata de si el señor gusta o no gusta al nuevo gobernador; o si el nuevo gobernador quiere arbitrariamente poner a otro. Aquí se trata de retirar a un sujeto que sirvió a los intereses viles de una clase política que vino a saquear al estado.

La experiencia de Jorge Winckler

Independientemente de la juventud de quien se perfila para ser el nuevo fiscal, cabe mencionar que Jorge Winckler formó parte del equipo de abogados que echó abajo las locuras del Nerón veracruzano Javier Duarte. A ese equipo de abogados debemos que no se esté pagando con el impuesto del 2% a la nómina las supuestas deudas a supuestos acreedores, que incluía a medios de comunicación que querían cobrar 77 millones de pesos uno, 22 millones de pesos otro y así. Este equipo de abogados del que formó parte Jorge Winckler también contribuyó a echar por tierra los planes de crear fiscales anticorrupción o salas anticorrupción que pretendían blindar la salida de Javier Duarte. La verdad es que a Winckler y el resto de abogados no le ganaron una. ¿A eso le llaman inexperiencia? Joven es, pero inexperto no lo creemos. Y por si les parece poca experiencia, gracias Jorge Winckler se llevó a juicio a los Porkys, pues él fue quien llevó el caso de la joven Daphne, gracias a él salió en libertad Maryjose Gamboa de su injusto encarcelamiento. Ya lo dice el proverbio bíblico, es mejor un joven sabio, que un viejo estúpido (Y no lo decimos por Callejas).

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