No hace falta insistir en que una de las primeras ocupaciones del Partido Revolucionario Institucional es limpiar de raíz su militancia, despojarse del pesado lastre de gente cuya actividad lo daña porque representa lo que la sociedad rechaza de todo partido político: un pragmatismo utilitarista sin fondo social, “trabajar” para sacar raja, chambismo puro. Lo ejemplifica bien la señora Montoya, dirigente de la OMPRI, uno de los organismos de la estructura priista, que ahora se da cuenta que su partido “se equivocó” con Duarte de Ochoa. Sumisa, “institucional” nunca señaló las evidentes lacras del gobierno encabezado por el hoy fugitivo; solo ahora, cuando la posibilidad de apoyos está clausurada decide esgrimir la flamígera espada de la “crítica”. ¿Quo Vadis PRI?