camacama

Los mexicanos tenemos un presidente de la república cuya aceptación en la opinión pública es de apenas 24%; una economía nacional con crecimiento no mayor a 2.5% anual; el peso está constantemente vapuleado por el dólar; un Tratado de Libre Comercio a punto de colapsar; la amenaza de deportación sobre miles de mexicanos viviendo en los estados unidos y a partir de enero próximo un presidente de los Estados Unidos que tiene el nombre de México en la punta de la boca para vomitarle fuego. Por si no fuera suficiente, los veracruzanos hemos sido saqueados por un gobierno de cleptomanía voraz, un gobernador con licencia fugitivo; un gobernador interino sin posibilidades de resolver los problemas y un gobernador electo que gobernará solo dos años, que recibe finanzas quebradas, deuda pública exorbitante, participaciones empeñadas, administración pública en desbarajuste, con compromisos de fin de año sin recursos propios, inseguridad pública sin control, y encima la responsabilidad de una elección municipal que se antoja complicada. Peor escenario no lo diseñaría ni Alfred Hitchcock.