Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
16 de noviembre de 2016

 

¡Nos la pasaremos en blanco ya que no habrá aguinaldos, compensaciones, ni quincena!

 

Ni hablar.

El mansaje fue claro, contundente y directo. Pegó en la boca del estómago de los ocho millones de veracruzanos de los cuales casi cien mil son burócratas de quienes dependen de tres a cinco familiares; son 27 mil los jubilados y pensionados; 3 mil 200 maestros que en la sumatoria dan 200 mil personas y en daño colateral millares de comercios, vinaterías y tiendas de regalos que este fin de año verán mermadas sus ganancias.

El golpe es seco.

La noticia impacta, sin duda, a los veracruzanos en días tan señalados.

“El gobierno de Veracruz no tiene capacidad para pagar sueldos y aguinaldos para diciembre”, declaró este 15 de diciembre el gobernador Miguel Angel Yunes Linares.

La precisión impactó en lo inmediato de manera demoledora.

Se dejó sentir en oficinas de gobierno, particularmente las secretarías de Salud y Educación. También golpeó a Protección Civil y hasta el mismo Registro Civil. Impactó asimismo a la Secretaría de Seguridad Pública al amenazar centenares de policías con parar labores este jueves.

Los presidentes municipales también están aterrados.

Tanto estar de rodillas con Javier Duarte que hoy –cuando el agua les llega a los aparejos- advierten inminentes clausuras de las presidencias municipales. Se van a refugiar en la privatización de la basura y desde una oficina modesta seguir cobrando sus prediales y adiós. Con un par de gentes la libran.

No hay dinero.

El “Buen Fin” por lo pronto ya se apestó.

Tanto que se frotaron las manos a lo largo de un año comerciantes y proveedores, tanto que buscaron convencer a la gente en “invertir” sus aguinaldos en enseres y utensilios, plasmas y modulares y pagar ¡hasta en 12 meses!… pues ya se la persinaron porque esta vez no habrá arriesgue ni para el pago a plazos.

Veracruz está que arde.

 Dice Yunes Linares que “La deuda de corto plazo en el estado de Veracruz creció 110 millones de pesos todos los días incluyendo sábados y domingos, fin de año, Navidad, Carnaval y todo esto es un verdadero desastre financiero”.

Estamos bien pelados, diríamos por aquí.

Ya mismo ir a los centros comerciales es como ir al desierto. Salvo los empleados ni un alma en pena aparece. Las primeras promociones de  “aparte su cena de Navidad” nadie voltea a verlas y los restaurantes que para estas fechas ya se muestran rebosantes por la alegría de los comensales, como que quiere y no puede arrancar.

Los adeudos de corto plazo, de acuerdo a la ley, los tiene que pagar el gobierno de Javier Duarte, que son por 3 mil millones, mismos que la semana pasada subieron a 3 mil a 47 mil millones de pesos.

Pero… ¡Está cabrón!

Las arcas están vacías. Tres gobernadores se echan la pelotita y el “Gordo” que muere por regresar a terminar su gestión gubernamental seguro no va a cantar sobre dónde carajos están esos tres mil millones.

Ojalá viniera para que lo crucificáramos. Ojalá se presentara en Palacio para ir todos a tomarlo y hacerle un juicio sumario. Dios quiera que salga de la cajuela de un automóvil y esté listo un burro para llevarlo en reversa ante un juez.

Pero como no va a suceder… pues no queda más que apechugar.

Y, por favor, no confiar en Flavino, a quien dio amnesia cuando asumió el interinato.

Así, hoy no hay para pagarle a los municipios. Tampoco al IPE o a la UV. Menos para liquidar a la CFE a la cual se le deben 10 mil millones de pesos o los impuestos que se adeudan al ISSSTE.

También hay rezago con el Sistema de Ahorro para el Retiro y 160 millones que según las ratas de Televisa se les deben por el Teletón.

Y no los quiero desanimar, pero Barcelata dice que son 180 mil millones los que se debemos. Mientras Yunes Linares desglosa que los adeudos bancarios de largo plazo suman 42 mil millones de pesos que, aunados a los de corto plazo, hacen un total de casi 90 mil millones de pesos.

Ojalá la virgencita de Guadalupe nos hiciera el milagrito de que Duarte y secuaces devolvieran de volada lo que se llevaron… pero ¿quién sabe?.. cómo que está de dudarse.

Y es que a estas alturas ya no se sabe si reír o llorar tras comprobar que estamos en a chilla, en total bancarrota.

Duarte y sus 40 ladrones escondieron cuarenta y tantos mil millones que mantuvieron debajo de la alfombra mismos que se vinieron a trasparentar la semana pasada cuando Yunes Linares dijo que no recibía el gobierno “si no me decían cuánto se debía de corto plazo”.

Y que se lo dicen y casi se infarta.

Ni pex.

Como ya no hay modo de correr un hoyito al cinturón ni cambiarnos de país tras la victoria de Trump, no nos queda más que apechugar, pedir prestado a la suegra, empeñar la joyita y meterle un tantito más a la tarjeta de crédito para medio pasarla las siguientes seis semanas que enmarcan  a la blanca Navidad.

Quedó dicho que el gobierno de Veracruz no tiene capacidad para pagar sueldos y aguinaldos para el próximo mes y “que se requieren 8 mil millones de pesos, pero no hemos planteado que el gobierno federal nos dé 90 mil millones de pesos, porque allí le afectaría a Hacienda”, dice el gobernador entrante.

Y apunta que lo que se requiere es una solución conjunta al problema ante la situación de desastre que “se equipara a lo que se vive cuando hay un terremoto, un ciclón en donde la Federación acude en apoyo de un Estado federal”.

Y es que Veracruz vive hoy una situación peor que un terremoto, misma que está afectando a 8 millones de veracruzanos y que se tiene que resolver “porque de otra manera le va a pegar al país”.

Eso dice Yunes.

Eso es un adelanto de lo que quizá dirá en su toma de posesión en relación a que “Cimbrará a México” ya que Veracruz, tan solo para el arranque de su gobierno, necesita entre 20 y 25 mil millones de pesos.

¿En qué cola necesita Yunes formarse para que se los den?

En ninguna. Cada uno de nosotros tendremos que echarle imaginación y sumarnos. Yunes Linares requiere de la unidad veracruzana. Sin ella le será verdaderamente imposible dar un paso.

No se trata de dar vuelta a la hoja ante el brutal saqueo, sí de concitar a todos los sectores productivos a sumarse.

Veracruz ya no aguanta.

Tiempo al tiempo.


*Premio Nacional de Periodismo