Por Joel Hurtado Ramón
29 de diciembre de 2016

Una frase clásica en las fiestas decembrinas es “año nuevo vida nueva”, con la esperanza de que el año por comenzar sea mejor del que se va, sin embargo la inercia de los acontecimientos cotidianos demuestran que realmente la “vida  nueva” solo es una efímera ilusión, que se diluye rápidamente a través de los acontecimientos que se van enlazando día a día, trayéndonos, cada uno, su propio afán como nos lo indica el Eclesiastés.

Así el año que se va se lleva con él una   cauda de acontecimientos nefastos que mancharon muchos de sus 366 días, año bisiesto que de acuerdo a varios agoreros  siempre es de mala suerte, sobre todo para los que la padecen.

Y vaya que si las padecieron muchos de los gobernantes, en todas las esferas del poder, y aquí vamos a citar algunos ejemplos relevantes.

A principios de enero Nicolás Maduro pierde las elecciones para constituir la Asamblea Nacional, como una señal del cansancio de una población que ya no siente lo duro sino lo tupido, debido a la terrible crisis económica que sufre, y a la tremenda inseguridad que no le pide absolutamente nada a la que estamos viviendo en Veracruz.

A fines de ese mismo mes se destapa la cloaca en la que se había convertido la FIFA, el organismo que rige el gran negocio que es el deporte de las patadas, visitando la carcel algunos de sus beneficiarios.

En el mes de marzo comienza,  en el país del norte,  el proceso electoral,  que, a final de cuentas, ganó el más impredecible de todos los postulados.

En Perú se realizan las elecciones presidenciales que pierde la hija de Fujimori  iniciando una nueva etapa gubernamental  en esa nación.

En el transcurso del año, en  Europa y América, se cometen diversos atentados   terroristas, que decenas de víctimas inocentes, e inermes, soportan sin deberla ni temerla. Francia, Alemania y Estados Unidos son los países más lastimados.

El estilo Obama se manifiesta en el golpe de estado “democrático” dado en Brasil, donde cae la presidenta Dilma Rousseff, y es perseguido Lula para evitar que se postule para las próximas elecciones presidenciales.

En Venezuela se intenta lo mismo pero Maduro apoyado, hasta ahora, por el ejército, se mantiene tambaleante en el poder.

En Medio Oriente se agudiza el conflicto iniciado por Hilary Clinton cuando era la Secretaria de Estado del gobierno estaunidense, pero Rusia, tomando mayor beligerancia en el asunto, impide la caída de su aliado sirio  apoyándolo militar y económicamente.

El día 8 de noviembre, fecha que no debe pasar desapercibida para nadie, se elige a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, comenzando un nuevo ciclo de miedo y terror, al no saber qué va a pasar cuando su presidente electo tome posesión de la presidencia, debido a sus múltiples amenazas de todo tipo en contra de lo que él considera que ha sido la causa de la decadencia del imperio.

Por lo pronto las señales no pueden ser más apocalípticas, cuando nombra a diversas personalidades extremistas en diversos cargos estratégicos.

En el mes de febrero el Papa llega a México, donde va pronunciando diversos mensajes en los lugares que visita para darle aliento a una población alicaída, debido a los problemas económicos y políticos que la aturden día a día.

El día 5 de junio se realizaron elecciones intermedias para renovar gubernaturas, perdiendo el PRI 7 estados de la mayor importancia, incluyendo Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo donde nunca había sido derrotado.

Con este resultado el partido en el poder queda enormemente debilitado para contender por las elecciones presidenciales en el 2018.

El Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, renuncia a su cargo después del escándalo que suscitó la visita del actual candidato electo de la nación vecina, por reclamos del gobierno de Obama,  ya que lo consideraron  el artífice de la misma, en conjunto con el yerno de Donald Trump, viniendo expresamente el vicepresidente a presentar el reclamo, sin embargo tanto para Peña Nieto como para el mismo  Videgaray la visita fue un éxito debido a los resultados inesperados que se dieron.

Ahora se menciona al ex secretario  como un posible sucesor en la Secretaría de Relaciones Exteriores, ya que se necesita a una persona que pueda negociar con el magnate cuando este asuma la presidencia, y nadie mejor que quien contribuyó a su visita, cosa que el mismo Trump reconociera mediante las redes sociales. El tiempo tiene la palabra.

En Veracruz apenas nos estamos reponiendo del tsunami llamado Javier Duarte, que arrasó con la quinta y los mangos, en complicidad con una caterva de jóvenes sedientos de dinero y poder, dejando a nuestro estado en una situación de quiebra técnica, que el actual gobernador está tratando de superar de diversas formas y maneras, para lograr llevar al naufragante  barco a buen puerto y donde todos los veracruzanos debemos de poner nuestro granito de arena para que así sea, más allá de filias partidistas o apartidistas, pues los veracruzanos no nos merecemos la terrible situación que estamos padeciendo, ya que nos afecta a todos, a unos más y a otros menos, pero que nos pega de todas maneras en el bolsillo y por ende en la economía familiar.

 En cuanto al ex gobernador prófugo  debe de ser capturado, y no protegido, como muchos veracruzanos pensamos, y obligarlo a que devuelva todo lo que se llevó, junto a sus cómplices que gozan de cabal salud, algunos de ellos presumiendo fuero, por haberse protegido con una diputación federal y otros con una local.

El saqueo cometido no debe quedar, por ningún motivo, en la impunidad, porque   ha lastimado  a los veracruzanos como nunca antes se había hecho.