Mario Mijares

1.-    Entre más se permita la descomposición del Estado Mexicano, se continuará admitiendo que gobiernen todo tipo de charlatanes, los cuales se encuentran inmersos en los tres niveles de gobierno. Lo anterior viene sucediendo desde el arribo de los priistas tecnócratas, los cuales también dejaron que los panistas, y otros partidos menores, propusieran a todo tipo de personajes extravagantes y estrafalarios. Tal es el caso del futbolista Cuauhtémoc Blanco, el cual es un pequeño ejemplo del gran universo de lo que vive éste país, en donde desgobiernan todo tipo de ejemplares. El gran problema, ya no sólo es dentro del poder ejecutivo, sino también ahora en el legislativo y judicial.

2.- La irresponsabilidad ha sido del mismo modo de los medios de información, quienes empezaron a asociar la palabra política, con lo sucio, lo amoral, la calumnia y el chanchullo. A esto ha quedado reducida la idea de política, tal infamia es un producto de la ignorancia y la demagogia, por tanto, se propaga en el tipo de sociedad que habita en ésta descompuesta nación. Es inverosímil que el zoon político, o animal político, que debiera diferenciarse de los animales irracionales, por el simple hecho de utilizar el lenguaje hablado, ya lo sitúen al nivel de las bestias. Y esto se puede entender por el terrible ataque que se hace a la palabra política.

No obstante, existe una esperanza para eliminar todo este injusto desprestigio, tanto para la política en su estudio teórico, como en su acción cotidiana. Y sólo sería posible sí arribara a la presidencia un gobierno de realeza. En donde el presidente con todas las facultades constitucionales que tiene, acabará con esta injusta guerra en contra el pueblo mexicano.

3.- Efectivamente actualmente son pocas cosas las que se respetan en el universo político contemporáneo. Debido a que las organizaciones políticas, brillan por su ausencia, y los partidos políticos ya que se encuentran bajo la tutela de las fuerzas oscuras que tienen secuestrado a esta nación, mismas que menosprecian todo acatamiento. Son los mismos que vienen empujando al engendro llamado “candidatura ciudadana”, la cual exalta hasta la estupidez la vida pasiva de la generalidad de la población. Esto es parte de las sociedades posmodernas, servilmente tecnológicas que tratan ahora de apoderarse o cambiar el rumbo, para volver a hostigar un pueblo con alto grado de analfabetismo.

4.- De telenovela barata se ha convertido la actividad política de México, en donde da hasta escalofrío leer de forma constante que individuos como: Carmen Salinas cómica; Vicente Fox, empleado de Coca Cola; Ana Guevara corredora; Cuauhtémoc Blanco futbolista; Miguel Alemán, junior y empresario; Jaime Rodríguez, el macabro comediante conocido como “Bronco”; Javier Duarte bufón tecnócrata. Y así podemos continuar enumerando comediantes, en donde la avaricia y el libertinaje son la constante en todos ellos.

5.-  Es inverosímil leer en la Jornada del sábado 17 de diciembre del presente que el Congreso de Morelos, primero aprueba el “juicio político” contra Cuauhtémoc Blanco, quien lo declaró procedente, debido a que Blanco, quien fue postulado por el Partido Social Demócrata, no cumplía con los requisitos de residencia para tener el cargo de presidente municipal de la Ciudad de Cuernavaca. Desde un inicio la acusación estuvo viciada, pero lo increíble es que un abogado con tanto prestigio como es Raúl Carracá, dictaminó la solicitud como procedente.

La pantomima del gobierno de Morelos, tanto del responsable del Poder Ejecutivo como el Legislativo, es una maniobra política pedestre realizada, por no políticos, sino por los bucólicos en el poder. El problema de los llamados “candidatos independientes o ciudadanos”, es que se convierten en verdaderas marionetas del partido postulador, pues el -ingenuo personaje independiente-, no tiene la menor idea de lo que es la política. Así también por sentido común, es que estos carezcan de un equipo de trabajo, sobre todo que le sea leal, pues todo el tiempo ellos son coristas desconocidos, que no entienden ni saben quién los acompaña.