Palabras Claras
Por José Antonio Flores Vargas
05 de diciembre de 2016

En su discurso de asunción a la gubernatura el primer día de este mes, Miguel Ángel Yunes Linares dio a conocer a los veracruzanos una de las noticias más importantes que esperaban de parte del más alto responsable de la administración pública estatal. Ese día en el Congreso, el gobernador de Veracruz dijo que el quebranto financiero del gobierno local es superior a los cien mil millones de pesos.

En su intervención ofreció certidumbre, seguridad jurídica y seguridad pública, entre otros compromisos. El énfasis en estos aspectos, que permeó en buena parte de su discurso, es un signo alentador de que durante estos dos años habrá orden y disciplina, además de mucho trabajo, como dijo en el parque Lerdo más tarde.

Pero llama la atención el hecho de que dentro de su equipo de colaboradores, se han dado a conocer algunos personajes sin perfil y sin profesión, aunque no se duda de que hayan participado ampliamente en las campañas políticas y perredistas recientes o pasadas.

Y aquí es donde aparece la preocupación social de que empiecen a llegar individuos sin preparación alguna para las responsabilidades administrativas inherentes a la gestión pública.

Todos sabemos que el monto informado por el gobernador Yunes Linares, es decir, los más de 100 mil millones de pesos que desapareció o inutilizó la administración duartista, se perdieron en gran medida debido a la corrupción y al robo de caudales. Pero también es cierto que mucho de lo perdido, fue resultado del desorden administrativo originado por un grupo de funcionarios habilitados al margen de la Ley, sin contar con la preparación profesional adecuada.

En el editorial FUNCIONARIOS SIN TÍTULO PROFESIONAL, publicado en Palabras Claras el 11 de noviembre anterior, con referencia a los causantes del desfalco duartista se decía: “Por qué lo hicieron, es la pregunta. Porque son o eran a imagen y semejanza de quien los invitó, dirán algunos. O porque no tenían el perfil, dirán los más generosos. O como dijo un ex funcionario del Estado: “No sé por qué lo hicieron, pero lo que sí puedo afirmar, es que cuando empezó la administración, alrededor del 60 por ciento de los funcionarios no tenía cédula profesional que acreditara sus estudios universitarios.”

“Se supo que había una gran cantidad de funcionarios sin acreditación profesional, entre ellos algunos subsecretarios, directores generales, directores de área, subdirectores, jefes de departamento, coordinadores, supervisores, y hasta contralores internos. Quizá ese hecho explique mucho de la debacle administrativa y financiera del gobierno saliente.”

“Los artículos 7 y 10 de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, establecen la obligatoriedad de contar con título profesional, para aquellos que sean titulares de dependencias y entidades y para todos aquellos que administren recursos públicos”.

También se señalaba que la comprobación de que una persona cuenta con cédula profesional se puede realizar de manera ágil en el sitio web www.cedulaprofesional.sep.gob.mx . Ojalá y se haga esa búsqueda y no esperemos a que la sociedad pretenda parar de tajo este tipo de nombramientos u oponerse a ellos, y que en un ejercicio de participación ciudadana, decida armar, por ejemplo, una Comisión Estatal de búsqueda de títulos profesionales.

Desde el mes de noviembre a la fecha, distintos medios de comunicación han señalado casos en que no existe la evidencia profesional de algunas personas que ya tienen puestos en el Congreso del Estado y en algunas secretarías de despacho.

Los veracruzanos reconocerán al gobernador Yunes Linares su esfuerzo para seleccionar los mejores perfiles profesionales de que disponga y no permita la llegada de rémoras o buscachambas, como los que ya sufrió la administración pública en el pasado reciente.