Ya para 2010 se estaba incubando la candidatura priista de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la república, y para consolidar alianzas y complicidades el ahora presidente requería de la estructura territorial que garantizaban los gobernadores priistas, por ese motivo no fue extraña su asistencia a la toma de posesión de Duarte de Ochoa hace seis años, y con él otros “conspicuos” priistas arribaron a Xalapa: seis gobernadores, Ivonne Ortega, de Yucatán; Enrique Peña Nieto, del Estado de México; Rodrigo Medina, de Nuevo León; Fernando Toranzo, de San Luis Potosí; César Duarte, de Chihuahua, y Humberto Moreira, de Coahuila, así como los mandatarios electos de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo; Tlaxcala, Mariano González; Tamaulipas, Hegidio Torre Cantú, e Hidalgo, José Francisco Olvera Ruiz. Además, el coordinador de los diputados del PRI en la Cámara de Diputados, Francisco Rojas; el presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones; los dirigentes nacionales del PRI, Beatriz Paredes; del PVEM, Jorge Emilio González, y del Panal, Jorge Kahwagi Macari, así como los líderes sindicales Elba Esther Gordillo Morales, del SNTE; Carlos Romero Deschamps, del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, y Víctor Flores Morales, de los Ferrocarrileros, entre otros. También el ex gobernador de Tabasco Roberto Madrazo Pintado, el ex gobernador de Oaxaca José Murat, el ex gobernador de Puebla Manuel Bartlett, el ex líder del Senado Enrique Jackson, y el dirigente nacional de la CNOP Emilio Gamboa.  Por sus nombres los conoceréis, toda la nomenklatura priista en pleno, porque Veracruz valía una misa.