Palabras Claras
Por José Antonio Flores
01 de diciembre de 2016

Se puede afirmar que desde junio pasado, cuando alcanzó el triunfo en la elección para gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares fue desgranando los nombres de los integrantes de su primer círculo en la administración que inicia el día de hoy.

Prácticamente desde ese mes, gracias a filtraciones, los medios de comunicación dieron a conocer a la mayor parte de quienes lo acompañarían en su gobierno. A veces, como ejercicios intuitivos, periodistas de todo el estado empezaron a hacer planillas de funcionarios, especulando incluso, las razones para incluirlos. El propio Yunes Linares, el día de anteayer, confirmó la lista definitiva que dio desde temprano uno de sus medios preferidos, ese mismo día en el puerto de Veracruz.

Ayer por la mañana en Boca del Río, el gobernador del bienio dio a conocer los nombres de los principales funcionarios, así como el de varios titulares de organismos públicos y algunas subsecretarías.

De ese evento, se derivan varias lecturas, que tienen que ver con su proyecto político para los años siguientes. La primera sensación es que varios de los seleccionados no tienen la experiencia suficiente para los cargos a los que fueron invitados.

Pero ese detalle no es tan importante, dado que el ejecutivo del estado realmente gobernará con 3 o 4 colaboradores, que serán los verdaderos jefes y cuyos nombres son bien conocidos por todos los políticos veracruzanos. Manuel Muñoz Gánem, Enrique Pérez Rodríguez y Leopoldo Domínguez Armengual, por ejemplo.

Las designaciones de personajes con medallas académicas, como Clementina Guerrero, Mariana Aguilar, Enrique Nachón o Hilario Barcelata, obedecen a la necesidad de colocar en esas áreas a personas que puedan atemperar con sus argumentos técnicos, presiones empresariales, posibles manifestaciones sociales, insistencia de pagos o marchas de jubilados y pensionados, entre otros. Estos colaboradores son los que están destinados a sufrir el desgaste político.

Pareciera que MAYL rescató y unió a varios de sus contemporáneos de la vieja guardia política veracruzana, afines a él, con perfil enfocado a un mayor control y vigilancia policiaca y social, como son los casos de José Luis Lagunes López y Jaime Téllez Marié, o como el propio Enrique Pérez.

La principal apreciación es que los convocados a su gobierno, son personas que no tienen posibilidad de crecimiento político. A veces por vejez, a veces por juventud y poca trayectoria. Algunos por incapacidad probada. Otros, por ser políticos de ideología diversa, con enemigos dentro del mismo grupo de funcionarios.

Estas circunstancias, resultan muy apropiadas para asegurar que Miguel y Fernando Yunes Márquez, no tengan competencia política para lo que venga en un poco más de un año. Casi, casi, pareciera que las cosas se están organizando para aligerar y no entorpecer caminos.

Si se mira todo desde este punto de vista, podemos afirmar que el gabinete de Yunes Linares cumple esas expectativas de manera suficiente. Los graves problemas del estado son cada día más complejos. En relación a ello, Veracruz tendrá que sostenerse a partir de su capacidad de resiliencia.