En el sistema capitalista las relaciones de mercado son prioritarias de tal manera que hacer negocio es parte fundamental, legítimo por todos conceptos. Pero tal parece que en nuestro país confundimos o identificamos negocio con corrupción, o al menos casi siempre van unidos. Por ese detalle, cuando nos enteramos por López Obrador que el gobierno de Peña Nieto otorgó permisos a dos empresas para importar gasolina a razón de 500 mil litros de gasolina diarios, de inmediato levantamos las cejas; es decir, dice López Obrador, es un negocio que “se está fraguando desde el poder para beneficio de unos cuantos”. En realidad ese formato forma parte del sistema de relaciones comerciales propias del capitalismo, solo que en México de inmediato pensamos mal por aquello de los “sobornos o moches”, como señala el Peje.